¿Cómo se distribuye el dinero recibido?

Cada año los Directores Nacionales de Obras Misionales Pontificias se reúnen en Roma para determinar la distribución del dinero recaudado entre proyectos que han sido solicitados por los misioneros.

El dinero total destinado a misiones este año ha sido de 84.246.365,85 €.
Las ayudas que las Obras Misionales Pontificias envían a misiones se dividen, según su destino, en dos grandes partidas: ayudas ordinarias (24.604.999,98 €) destinadas al sostenimiento de los misioneros y de las misioneras, y ayudas extraordinarias (42.718.118,14€), para construcciones, vehículos, emergencias y formación. A esto hay que añadir 16.923.247,73 euros destinados a seminarios y centros de formación de misioneros. 

España ha enviado a los territorios de misión, fruto de la generosidad de todos los donantes españoles, 14.683.571,73 €. Ha repartido para financiar los proyectos que llevan a cabo los misioneros, 10.768.470,51 € en África, 1.952.896,59 € en Asia, 1.648.800 € en América, 270.004, 12 € en Oceanía y 7.400, 00 € en Europa.

Tipos de ayudas para la actividad misionera que apoyan las Obras Misionales Pontificias
Necesidades ordinarias Los territorios de misión necesitan nuestra ayuda para el sostenimiento de las diócesis y de las personas que trabajan a su servicio en la evangelización.
Necesidades extraordinarias la actividad misionera de la Iglesia requiere ayudas extraordinarias de los fieles cristianos para:
La construcción de iglesias y capillas.
La compra y sostenimiento de vehículos para la pastoral.
La formación de los responsables de la pastoral.
El sostenimiento de comunidades religiosas.
La compra de objetos litúrgicos.
El mantenimiento de los catequistas misioneros.
Algunos proyectos sociales, educativos y sanitarios.

Seminarios e Instituciones de la Iglesia la Obra de la Propagación de la Fe coopera con otras instituciones de la Iglesia por una especial encomienda del Papa:
Seminarios en los territorios de misión.
Congregación para las Iglesias Orientales.
Pontificia Comisión para América Latina.
Obispos misioneros enfermos y jubilados.
Sacerdotes de territorios de misión que estudian fuera de su país.
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