¡Gracias desde Reyes en Bolivia!

Damos las gracias a todos los que nos apoyan económicamente para que esta misión continúe día a día en el vicariato apostólico de Reyes.

Me es grato informarles de en qué hemos invertido el subsidio ordinario que nos llegó de Obras Misionales Pontificias de España a través de la Nunciatura Apostólica de Bolivia. En el vicariato apostólico de Reyes hay 31 hermanas religiosas de diversas comunidades, que trabajan en distintos campos pastorales y sociales en nuestra jurisdicción. El subsidio ordinario se ha utilizado como ayuda para la remuneración de estas hermanas por su servicio pastoral y social; con esta remuneración mensual ellas costean su vida diaria y dicho trabajo pastoral a lo largo del año.

Contamos con hermanas que se dedican a la educación de niños y jóvenes en los colegios y en diferentes centros de formación que tenemos en el vicariato. Por otro lado, estas mismas hermanas trabajan en la pastoral activa en las parroquias donde están prestando su servicio, tanto en la catequesis, como en la animación pastoral a favor de la misión permanente.

Asimismo tenemos hermanas que se dedican a la misión rural y que trabajan muy de cerca con las comunidades indígenas. La labor específica que desempeñan es el anuncio del Evangelio, la promoción de la mujer y la formación de niños, atendiendo centros nutricionales para mejorar la calidad de vida y salud de estas personas. Otra particular labor que desempeñan es formar jóvenes misioneros, que colaboren en la tarea de anunciar a Cristo en sus familias, etc.

Otras hermanas se dedican a colaborar directamente con el plan pastoral de la parroquia y del vicariato; así, se ocupan de las familias, de los enfermos –como enfermeras– y de la catequesis sacramental, que hemos puesto como prioridades para nuestro trabajo pastoral en este año. Cuatro parroquias están a cargo de hermanas.
Cabe resaltar que es bastante duro el trabajo que realizan las hermanas religiosas en el vicariato, puesto que en diferentes circunstancias tienen que recorrer muchos kilómetros para poder llegar hasta el lugar donde prestan su servicio pastoral; y no solo eso, sino que también en muchas ocasiones tienen que pasar por la selva, así como por los ríos en pequeñas canoas que no son muy seguras.

Damos las gracias a las hermanas por este servicio misionero, y a ustedes, que nos apoyan económicamente para que esta misión continúe día a día en nuestra jurisdicción del vicariato apostólico de Reyes.
Mencionamos también que contamos con la presencia de seis hermanas carmelitas descalzas de vida contemplativa. Ellas no perciben ninguna clase de remuneración por el servicio misionero de oración que prestan al vicariato y a la Iglesia universal, pero sí son de gran ayuda espiritual para nosotros, pues sentimos su oración y su presencia cercana en nuestra misión apostólica.

Agradecemos, en nombre de las hermanas, su valiosa aportación y pedimos al Señor que bendiga a todos los benefactores que hacen posible que podamos cumplir en este vicariato nuestra labor misionera. Reciban nuestros saludos fraternales.


Mons. Carlos Bürgler, obispo vicario apostólico de Reyes (Bolivia)
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