De inmigrante en Suiza a misionera en Argentina

La hermana María Dolores Otero Fernández nació en un pueblo de Orense. Como tantos españoles, a los 18 años emigró a Suiza en busca de nuevas oportunidades. Allí, además de encontrar trabajo, encontró la vocación religiosa y misionera. El próximo 24 de diciembre cumplirá 43 años de misión en Argentina, muchos de ellos vividos en el Impenetrable Chaqueño, junto a los aborígenes Wichí, la etnia más postergada del país.



A los 18 años fui a Suiza con un objetivo determinado, buscar trabajo, en España no había, era durante la dictadura de Franco.  Es ahí, en Suiza, donde conozco el Carisma del Instituto de la Hnas. Misioneras de la Consolata, “Anunciaran Mi Gloria a las naciones” “Carisma ad Gentes” (más allá de las fronteras). Tuve la oportunidad de escuchar la experiencia de una Hermana que venía de África, me gustó mucho como trabajaban con los más pobres.

Llegué a Argentina el 24 de diciembre de 1970, en este país, donde me encuentro todavía, estuve en distintos lugares de esta República.

Quiero expresar un impacto profundo frente a situaciones vividas con la gente más pobre del Impenetrable Chaqueño, con los aborígenes Wichí, la etnia más postergada de este país. Con ellos comencé con alfabetización. Hoy están apareciendo los primeros profesionales. Viven en el monte lejos de la ciudad, a 300 kilómetros por caminos de tierra. En una reserva donde siguen en lucha por el título de sus tierras. El gobierno los tiene en la mira se cree que hay posibilidad petróleo en ese lugar, no se sabe en que terminarán.

Actualmente me encuentro en la Mendoza colaborando en la formación de niños y jóvenes. El 24 de diciembre cumplo 43 años de Misión en Argentina.

El Señor me ha premiado con el mejor de los regalos como expresé más arriba, con un Amor inmerecido, he recibido mucho más de lo que he podido donar. Sé, también, que la misión es suya, es Él quien va conmigo, el que me sostiene, el que me guía y el que hace todo, me dona su abundante amor y me hace feliz.

Quiero agradecer a todos por haberme escuchado y porque sé que mi misión es la de todos ustedes, siento que todo lo que podemos hacer está respaldado por todo lo que ustedes ofrecen por mí y por todos los Misioneros. Dios los bendiga y acompañe.


A todos y a cada uno un gran abrazo.
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