“Es imposible llegar a tanta gente, faltan muchísimas manos”

Francisco Ferrer es un sacerdote español de la diócesis de Valencia y lleva tres años colaborando en la misión con la Diócesis de Carabayllo-Lima. Es párroco de "El Señor de los Milagros" en Comas, donde tiene que atender a miles de personas, imposible calcular cuántas, porque en cada casita vive mucha gente hacinada. “Es imposible llegar a tanta gente” se lamenta Francisco, mientras pide nuestra oración “para que el dueño de la mies siga enviando obreros a su mies”.



Mi vocación misionera surge junto con mi vocación sacerdotal. El testimonio que vi y escuché de muchos misioneros a lo largo de mi formación en el Seminario despertó en mí la inquietud misionera. Llevo tres años en una Parroquia de Lima Norte, en el cerro. Aquí las casitas de madera van amontonándose y escalando el cerro. Miles de personas viven en la jurisdicción parroquial, se calcula entre 50.000 y 90.000 habitantes. La verdad es que es incalculable, ya que en cada casita vive mucha gente. Ahora vengo de visitar a los enfermos y en la última casa que visité me dijeron que vivían 15 personas para un espacio (según la mentalidad española) de 4 ó 5. Lima es la parte mejor de Perú. De hecho, no para de llegar gente de otras partes y se ponen a vivir debajo de esteras. La sierra y la selva sufre mucho más la pobreza.

Con alegría intento trasmitir mi fe y ayudar en lo poco que puedo. Me doy cuenta que lo que hago es importante pero solo es un granito de arena, y lo digo literalmente. Es imposible llegar a tanta gente, faltan muchísimas manos, por eso vuestra oración es tan importante para que el dueño de la mies siga enviando obreros a su mies.

La gente es pobre y necesita muchísimo. Tiene una religiosidad natural que le ayuda en los malos momentos, pero es cierto que no es suficiente. Necesitan vivir una religiosidad de compromiso con Jesucristo, para que ellos y todos, disfrutemos más de la vida. Es cierto que, en la medida de sus posibilidades, son generosos en casos dramáticos.

Aquí en la ciudad, (donde no hay tantas necesidades como en la sierra y en la selva) existen muchas carencias de agua en las casas, luz, desagües, educación de calidad, sanidad de calidad y el acceso para todos. La gente sufre mucho la inseguridad ciudadana, los trabajos de mala calidad y mal pagados, la exagerada violencia familiar, el abuso a menores, el alcoholismo, la drogadicción, el pandillaje... En medio de todo ello, hay gente que vive su fe con esperanza de que todo esto pueda cambiar. La televisión y el internet mezclados con la falta de una buena educación en casa y en el colegio, están haciendo mucho daño al barrio y a las familias. Existen mil motivos realmente dramáticos para que la gente se rinda, pero aun así, su fe les hace seguir adelante, seguir intentando crear un mundo diferente.

No es fácil vivir en un mundo así, pero es tan necesario que todos colaboremos con Jesús, que si no aporto mi tiempo y mis cosas para el bien de los demás, el mal seguirá ganando la partida. Alguien dijo que el mal de este mundo es consecuencia de que la gente de bien ha dejado de actuar; por miedo, por comodidad, por desesperación... Jesús nos invita a ser misioneros allí donde estemos, a no cansarnos, a fiarnos de Él y a no dejar que el mundo del egoísmo gane la partida.

Deseo que puedan vivir la jornada del DOMUND con gran alegría y entrega y sepan que queda muchísimo por hacer, lo que ustedes no hagan se quedará sin hacer.

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