“He palpado la tragedia, es algo indescriptible”

La vizcaína Maribel Eguiluz llegó al antiguo Zaire, hoy República Democrática del Congo, el 17 de noviembre de 1979. Los avatares políticos de este país han condicionado su quehacer misionero en una tierra llena de riqueza pero permanentemente “explotada” por quienes se enriquecen a costa del sufrimiento de la población. Primero con la dictadura de Mobutu, y hoy con una guerra que no cesa (a pesar del silencio de Occidente), esta religiosa “ha visto y palpado el lugar de la tragedia” y puede afirmar que “es algo indescriptible”



Cuando Maribel sintió la llamada de Dios a dejarlo "todo" para conseguir el "TODO" y compartirlo con los demás, no podía imaginar lo que viviría como Franciscana Misionera de María en África, adonde llegó con 32 años recién cumplidos. Nos lo cuenta ella misma:

“Al comienzo el contacto con una nueva cultura, lengua, clima...me resultaba duro, cuesta arriba, pero poco a poco me fui dando cuenta que el intercambio con mi cultura y lengua natal me iba enriqueciendo en la medida que valoraba la de ellos, y ellos respetaban la mía. Este paso es muy importante para la inculturación, sobre todo del mensaje que se transmite con la vida y la palabra.

Durante estos 34 años, la República Democrática del Congo ha pasado por momentos históricos que han ido marcando un futuro inseguro para la población, en vez de avanzar vamos retrocediendo. La guerra del "Este" del país perdura y llevamos así 15 años sufriendo de sus terribles consecuencias.

Vivimos en una nación "rica" y bendecida de Dios, por todo cuanto posee como riqueza, pero que está siendo agredida, explotada y saqueada por los países occidentales en colaboración con ellos mismos sobre todo con los que están en la oposición.

Todo el "Este" del territorio nacional está ocupado por los rebeldes y las fuerzas extranjeras en complicidad con algunos del antiguo ejército nacional. Hay miles de refugiados que están errando de un lado para otro, sin poder tener un lugar fijo para vivir. El mayor drama es el de las mujeres maltratadas, violadas...que nunca conoceremos hasta donde llegan las consecuencias de esta realidad. He visto y palpado el lugar de la tragedia, es algo indescriptible, pero que es conocida a nivel internacional sin que tenga demasiada repercusión o reacción, aunque se denuncia en cada momento (prueba de ello son las cartas pastorales de la Conferencia Episcopal del Congo).

El contacto con las personas que sufren, los pobres, los enfermos es lo que más me ha enriquecido y me da fuerza para ir caminando cada día. La juventud que es lo que predomina en la sociedad, así como la población infantil, están privados de un futuro prometedor, de una seguridad de trabajo o unos estudios.

¿Qué es lo que nos sostiene en esta tarea ardua pero hermosa? El contacto diario con "JESUS" en la ORACIÓN. Ese Dios que nos ama y envía su "ESPÍRITU", es el que va actuando en nosotras. Esta relación con Dios en la oración, es primordial y el centro de nuestra vida misionera. Jesús nos dice el "Evangelio" dejando la masa de gente que le seguía, se retiraba a orar.

En mi tarea de enfermera las necesidades más urgentes que tenemos son: hacer frente a las epidemias de "polio" y "sarampión" en la población infantil y acoger los casos de mal nutrición severa en el hospital. La prevención y el tratamiento de enfermedades como la "TBC" Sida, enfermedades gastrointestinales y pulmonares y la malaria, que sigue siendo la primera causa de mortalidad infantil.

Difícilmente sin una ayuda del exterior podemos salir adelante, y por falta de medios cuantos se van al cielo aun con patologías que podían haberse curado.


Nuestro agradecimiento por vuestra solidaridad y apoyo en la oración y recuerdo fraterno.

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