“Hemos oído muchas veces la explosión de las minas antipersonas”

Para Micaela Sánchez, religiosa de la Compañía Misionera del Sagrado Corazón de Jesús y misionera en la Prefectura de Battambang desde 2005, la niña de Camboya que protagoniza “El milagro deMao”, vídeo del Domund 2013, es uno de los tantos milagros que ha visto en la misión. Para ella y sus compañeras, el ruido de las explosiones de las minas anti-personas no es extraño, pero tampoco lo es “dar apoyo y esperanza a estas familias destrozadas”




La venida a Camboya era para mí una experiencia nueva y diferente a lo que había vivido hasta entonces como misionera en Latinoamérica. También un privilegio el poder estar, quizás los últimos años de mi vida, en un país asiático y budista. Era todo un reto y esto me hizo revivir mis primeros años de vida misionera y reafirmar mi vocación “ad gentes” y el sentido del envio a una Iglesia aún incipiente y a un país que renacía de las cenizas del genocidio de Pol Pot.

Junto con las hermanas Carmen y Hasu, comenzamos en 2006, la nueva misión que monseñor Kike Figaredo había pedido y confiado a la Compañía Misionera en Poipet; una ciudad que por estar situada en la frontera internacional entre Camboya y Tailandia tiene una realidad muy compleja.

Nuestro trabajo se ubicó en el área rural con la gente más pobre y abandonada por las estructuras sociales, políticas, educativas y de salud de este país. Por estos pueblos, nuestros oídos escucharon muchas veces el ruido de la explosión de las minas anti-personas; nuestros ojos vieron los cuerpos destrozados; y nuestras personas socorrieron en la medida de lo posible sus vidas truncadas. Dar apoyo y esperanza a estas familias destrozadas fue una de las prioridades de nuestra comunidad y una solicitud constante de Kike.

Mi trabajo en la misión está dedicado al grupo más sufriente: todas las semanas visito la cárcel de Sway-Sisophon que está a 40 km. de Poipet. Llevamos raciones de comida para 105 personas: mayores, enfermos y los que por estar lejos de sus familias nadie les visita o mira por ellos; también atendemos al grupo de niños que están con sus madres en la cárcel.

En el Hospital, aquí en Poipet, voy a visitar a los enfermos de SIDA y TB a quienes también se les lleva algún alimento; hablamos con ellos, nos interesamos por su realidad personal y familiar.

Tanto la cárcel como el hospital son situaciones que encogen el corazón. Percibo que para ellos nuestra presencia es un momento especial y lo agradecen con sus palabras y su sonrisa. Para mí son iconos que me llevan más allá: al mundo del sufrimiento y a la misteriosa presencia de la ternura compasión de Dios.

Hoy, después de 7 años, echando una mirada retrospectiva veo que el rostro de nuestra misión en Poipet va siendo algo diferente, no porque las circunstancias de pobreza hayan cambiado y los pobres sean hoy menos pobres, (no por de desgracia). La Comunidad Cristiana va asumiendo cada vez más responsabilidades. Nos sentimos como una gran familia, apoyados unos en otros hacia un mundo nuevo y mejor… porque es posible.


El lema del DOMUND lo expresa claramente: FE + CARIDAD = MISION. Los misioneros, lo sentimos y vivimos así. No dejéis de rezar por nosotros para que la misión la apoyemos siempre en la CONFIANZA en Dios; y la CARIDAD sea la expresión de su Compasión y Pasión para que cada ser humano recupere la dignidad de hijos. 

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