Los pobres nos han enseñado a vivir la fe

Desde un “rinconcito de Guatemala”, Coatepeque, la hermana Obdulina Fernández, Hija de San José, reconoce que ha sido “evangelizada por los pobres”. Teniendo en cuenta las dificultades que ha vivido en la misión (el más reciente un conflicto en una de las aldeas de su parroquia), es especialmente significativo que la misionera ponga el acento en este aspecto de su trabajo apostólico.



“Como decía el Papa Bueno Juan XXIII «Los pobres nos evangelizan». Con toda humildad tenemos que reconocer que nos han enseñado a vivir la fe de una manera muy distinta. Es la fe del hombre y la mujer sencillos que comparten aun lo poco que tienen para vivir”.

Cuando Obdulina llegó a tierra guatemalteca, acababa de pasar el terremoto de febrero de 1976, que dejó veinticinco mil muertos y miles de heridos. Luego recrudeció el enfrentamiento armado interno que dejó más de doscientos cincuenta mil muertos, un millón de desplazados y miles de huérfanos y viudas.

En ese contexto, su primera misión fue en el Hospital Regional dependiente del Gobierno. “Ahí como misioneras teníamos que dedicarnos a la curación física, pero también teníamos que presentar el rostro de Cristo lleno de esperanza, de la cruz que lleva a la alegría de la Resurrección. Parece algo fácil, pero qué difícil es hacerlo en medio de tanto dolor”.

La urgencia en la misión ha cambiado hoy de cara. El desafío para las misioneras es la proliferación de las sectas neo pentecostales, “que confunden, que presentan formas de religiosidad que alienan, que tranquilizan, que explotan, frente al seguimiento de Jesús que libera y transforma”.


Obdulina no se cansa, porque sabe que todo el trabajo del misionero es “el trabajo de Dios, es la semilla que va creciendo sin que nos demos cuenta. Él es el artífice”. Por ello, ella y sus hermanas, confían en nuestras oraciones, mientras ellas se consideran “tan sólo siervas que hacemos únicamente lo que tenemos que hacer y cumplir con nuestro deber”.

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