María es mi modelo de discípula-misionera

El empuje misionero de la hermana María Jesús Nadal Escalona, natural de Tamarite de Litera (Huesca), no se ha visto frenado por su fuerte artritis ni por el cáncer del que se trató en 2012. Ha vuelto a la misión en el pueblo minero de Andacollo (Chile). Tal vez sea su devoción a la Virgen la que le ayude a superar las dificultades; para Mª Jesús, María es su “modelo de seguimiento y de discípula-misionera”



María Jesús Nadal lleva 39 años como misionera en América Latina, donde llegó el 28 de noviembre de 1974. Llegó a Chile en plena dictadura de Pinochet, a la población de Lo Sierra, “donde había mucha pobreza y temor”. Junto con otras tres Misioneras del Corazón de María.

Como casi todos los misioneros, María Jesús es una “todoterreno”: le ha tocado desde organizar una “olla común” en la que daban de comer a unas 100 personas, hasta construir una capilla con ayuda del obispo, o participar en 1983 en el “Movimiento contra la tortura Sebastián Acevedo”.

Después de esta primera etapa en Chile, llegó a Brasil el 25 de noviembre de 1996. Allí, trabajó en un barrio levantado sobre un basural desactivado, donde ya se había conseguido llevar agua y luz y pavimentar las calles. Las misioneras construyeron un Centro de Formación Profesional, llevaban la Catequesis para todas las edades, etc. A causa de su enfermedad, la hermana María Jesús se vio obligada a dejar esta misión.


En 2012 volvió a Santiago de Chile para recibir el tratamiento de radio y quimioterapia para su cáncer, que como dice la misionera, ha superado “con la ayuda de Dios”. Allí sigue su misión, dando gracias a Dios por permitirle seguir aprendiendo del “pueblo sencillo”.

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