OMP nos ha ayudado a mantener la Oficina de Derechos Humanos

La ayuda económica de OMP contribuye a que muchos misioneros puedan seguir adelante con sus proyectos en los países más necesitados. La navarra Mª Nieves Campión, Misionera Dominica del Rosario, cuenta cómo gracias a esta ayuda han podido mantener durante casi tres meses la Oficina de Derechos Humanos que mantienen en la Amazonía peruana.



Con mis 76 años sigo en Perú, en un trabajo comprometido con los Derechos Humanos en la Amazonía peruana. Siento que mi vida tiene sentido, no solo desde la fe, sino desde la preocupación por los demás, la conciencia de que todo lo humano nos compromete. Por ello valoro mucho el apoyo de tantas personas a los proyectos que los misioneros llevamos a cabo en todo el mundo; con sus aportaciones económicas, aunque parezca poco, lo que vale es la sintonía con los proyectos.

Doy fe de ello, recientemente las OMP nos han ayudado al mantenimiento de la Oficina de Derechos Humanos durante casi tres meses. Las mujeres son las más beneficiadas con este trabajo, ya que sus demandas de apoyo y denuncias por maltrato, por abandono de los hijos, violaciones, etc. son diarias y numerosas. No es fácil mantener esa Oficina, pues requiere al menos un abogado, asistencia social, etc. Desde aquí quiero agradecer ese apoyo, al que sin duda muchos de ustedes han contribuido.

Gracias a todos los amigos que de alguna forma simpatizan con el tema de la misión, o sienten que hay algo que nos compromete con la vida de mucha gente que uno ni siquiera conoce. Con frecuencia he oído decir a algunas personas que no aceptan demasiado a la Iglesia que el compromiso de los misioneros les merece respeto. En verdad el compromiso de los misioneros sobrepasa las diferente fronteras de religiones, ideologías, etc. porque es un compromiso con todo lo humano.

Como Misionera Dominica del Rosario, la misión es nuestra razón de ser; estamos extendidas en todos los continentes y comprometidas con todas las causas que puedan significar dignificación de las personas. Personalmente esa inquietud me motivó, a los 25 años, a iniciar esta aventura que ya dura más de 50. Mi primera misión fue en Perú y ha sido mi punto de referencia siempre, aunque he participado en otros trabajos.






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