“Es un consuelo saber tenemos hermanos velando por nosotros”

Maria Amparo Checa, es una misionera valenciana que está en Togo desde hace cinco años. Desde allí nos escribe para “compartir por qué soy misionera en Africa.



Cuando vine a Togo me encontré con una cultura muy diferente a la mía: hablan moba, comen hojas de baobab, las madres llevan los niños en la espalda y duermen en el suelo. Al principio me asustaba tanta diferencia hasta que empecé a descubrir que también hay muchas cosas en común: el amor, la alegría, la solidaridad, el respeto. Descubrí que somos hermanos, hijos de un mismo Padre del Cielo y eso me acercó te todo corazón a ellos.

Al principio los niños de mi calle me llamaban blanca, hoy me llaman mamá, porque han encontrado en mí unas entrañas maternas que les cuida cuando están sanos y cuando están enfermos, que les corrige y les abraza a la vez. Yo no soy perfecta pero hago lo que puedo y cada día intento poner un poco más de amor en lo que hago con la gracia de Dios. Soy tremendamente feliz porque hago feliz a la gente.

Mi labor es la de apoyar a la Iglesia que es muy joven y necesitada en su misión de dar a conocer este Padre. Mis hermanos africanos piensan que Dios está lejos y no se puede hablar con Él. Además, piensan que cuando sufren es porque Dios les ha abandonado. Sin embargo todos sabemos que no es así. Muchas veces no entienden lo que les queremos decir en la catequesis pero cuando ven que nosotros lo hemos dejado todo por venir y amarles entienden que Dios está cerca y que les ama también hasta sacrificarse por ellos.

Me alegro mucho de poderos hacer partícipes de mi vida misionera y espero que recéis por mí y por los misioneros del mundo que estamos lejos de vosotros. Para nosotros es un consuelo saber que somos una familia verdadera y que tenemos hermanos velando por nosotros.


Un abrazo fuerte y que Dios os bendiga.

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