“Se sufre cuando no puedes solucionar tantos problemas”

La hermana Mª Pilar Ocerín es misionera en Paraguay desde hace 30 años. Allí vive entre una gente sencilla, de la que aprende cada día. Confiesa que “a veces piensa que muchas familias cristianas españolas, que tanto dinero gastan en cosas innecesarias, tendrían que visitar lugares como Pirayú, para poder tomar conciencia de esta realidad de pobreza extrema”. La misionera pide la ayuda económica en el Domund, pero recuerda -con una expresión del fundador de las Carmelitas Misioneras Teresianas- que las únicas armas invencibles de la Iglesia son “la oración y el sacrificio”



Soy la Hna. María Pilar Ocerin Bustinza, religiosa de la Congregación de Carmelitas Misioneras Teresianas, que llevo casi 30 años viviendo en este querido Paraguay, caminando como Iglesia al lado de estas gentes sencillas, que cada día me enseñan cómo tengo que vivir la humildad, la solidaridad y la projimidad (expresión paraguaya en la que se expresa una entrega total y desinteresada, desde lo profundo del propio ser).

En Pirayú (Paraguarí), donde vivo, no hay industrias, no hay fábricas, no hay trabajo, pero si hay personas solidarias y comprometidas con las necesidades de los hermanos, personas que se ayudan mutuamente a superar las dificultades y que juntos tratan de hacerse más feliz la vida. Los que trabajan tienen que salir de madrugada de la ciudad  y regresan a la noche, con escasa oportunidad de llevar una vida normal de familia.

Se sufre cuando no puedes solucionar tantos problemas, cuando ves a tu puerta una madre que te pide con lágrimas en los ojos, comida para sus hijos que dejó en su casa, llorando de hambre, porque hace dos días que no comen; cuando ves tantos niños obligados a trabajar por sus padres, para poder comer un plato de comida al día; cuando ves a tantos jóvenes sin ningún horizonte en la vida, porque no tienen posibilidades de estudiar ni trabajar y se pierden en el alcohol, la droga y la delincuencia; cuando ves a tantas familias rotas, en las que como siempre, los hijos pagan las consecuencias de la irresponsabilidad y desidia de los padres.

Tratamos de ayudar a superar, todas estas dificultades, buscando para los hijos, padrinos españoles que les cubren los gastos de educación, vestido y enfermedad. A veces pienso que muchas familias cristianas españolas, que tanto dinero gastan en cosas innecesarias, tendrían que visitar lugares como Pirayú, para poder tomar conciencia de esta realidad de pobreza extrema, en muchos casos, en que se encuentran tantos millones de personas en el mundo entero, porque creo que no es posible pasar indiferentes ante esta cruda realidad, porque una cosa es escuchar o leer sobre ello y otra muy diferente, es vivir entre ellos, los preferidos de Dios y que tienen que ser también nuestros preferidos.

Queridos amigos, os recuerdo que el próximo domingo 20 de octubre, es el día del DOMUND (Domingo Mundial de las Misiones), el día en que se hace la colecta universal para las misiones. Lo que se recaude a nivel de la Iglesia Universal, será entregado al Papa Francisco, a fin de que él lo vaya distribuyendo para ayudar a las misiones y a los misioneros más necesitados. A pesar de la crisis económica que dicen sufre España, merece la pena ser generosos con el DOMUND, porque Dios ama al que da con desinterés y alegría y jamás se deja ganar en generosidad.

Es importante la ayuda solidaria, también económica, cuando se puede (hace más el que quiere que el que puede), pero sobre todo es mucho más importante la ayuda y la fuerza de la oración, que es un mandato que Jesús nos dejó en el Evangelio: “Rogad, pues, al Dueño de la mies, que envíe trabajadores a su mies”.


Nuestro Padre Fundador Padre Francisco Palau y Quer, nos dice: “La oración y el sacrificio, son el arma invencible de la Santa Iglesia”. Roguemos a Dios con insistencia y oremos sin cansarnos nunca, para que se pueda aliviar eficazmente las necesidades de todo tipo de tantas personas empobrecidas que viven en la miseria y acompañemos nuestra oración con gestos concretos de solidaridad, porque lo que hacemos al hermano, a Dios mismo se lo hacemos. Jesús se identifica con ellos.
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