#YoSoyDomund

Monseñor Kike Figaredo, prefecto apostólico de Battamang, Camboya



El obispo jesuita explica cómo vive la misión de servicio a los discapacitados en Camboya. Kike Figaredo anima a dar a la misión aunque sea un euro, ya que con él se puedo hacer mucho. Protagonista del vídeo del Domund, cuenta que el rodaje del vídeo fue una experiencia agridulce.

¿Cuántos años lleva en la misión?

En septiembre hago 28 años. La primera vez que fui a la misión, aún no era sacerdote. Estuve tres años trabajando en los campos de refugiados, y allí estuve destinado a servir a personas con discapacidad, la gran mayoría por mutilación provocada por las minas. Muchos eran jóvenes soldados. Allí empecé mi enamoramiento por Camboya.
Después pasé al interior de Camboya, que estaba todavía en guerra. Luego volvía a España a acabar la teología y me ordené en 1992. Un año después volví a Camboya, destinado de nuevo con los jesuitas al  servicio de los discapacitados. Me encargaron distribuir y promocionar la silla de ruedas Mekong, por lo que visité todos los lugares del país, de pueblo en pueblo.
Cuando en 1998 llegó la paz a Camboya, la Santa Sede quiso reorganizar de nuevo la Iglesia, y como estaba allí, me tocó. La Igleisa en Camboya fue destrozada durante la guerra. Asesinaron a los obispos a los religiosos y catequistas… En 1998 se quiso empezar de cero, por lo que es una Iglesia muy misionera. En Battamang somos 11 sacerdotes, de los que sólo dos son camboyanos. El resto somos de 7 nacionalidades.
Battamang es una prefectura de 4.000.000 de habitantes, con la extensión de Portugal. La comunidad católica es muy pequeña, con 8.000 católicos como mucho, en 27 comunidades. Es muy disperso, estoy todo el día de viaje, visitando comunidades. También soy delegado de Cáritas, por lo que visto todos los sitios donde hay necesidades.

En situación de crisis, ¿Cómo animaría a un español a colaborar con el DOMUND?

Nuestra identidad es compartir. Somos seres humanos, por definición solidarios, compartir es parte de nuestra identidad. Si tenemos poco, compartimos poco, compartir nos dice quién somos. Aunque estemos en crisis, con problemas, compartir con el más necesitado es salir de nosotros mismos, y nos dice quiénes somos. Si nos cerramos, nunca conoceremos nuestra identidad.
Les diría a los españoles que somos hermanos en el mundo, que hay que echar unos lazos e hilos y puentes de unión con los que son menos privilegiados y viven en situación de supervivencia. No es sólo el dinero, es la actitud de compartir. En Camboya con un euro podemos dar de desayunar a varios niños.


¿Cómo han vivido la grabación del vídeo del Domund de este año?

Ha sido una experiencia agridulce, porque cuando filmamos es como  hablar de la herida, es tocar una llaga que aún no está sana del todo. Hurgar ahí es doloroso, para mí –que soy testigo- y para Mao, que lo vivió en primera persona. Pero por otro lado, sentimos una gran satisfacción de saber que nuestras pequeñas cosas de allí las podemos compartir, y podemos ayudar a la gente a entender los problemas de la gente sencilla Es una alegría que a través del vídeo se pueda conocer la causa de la discapacidad, las Iglesias nacientes.





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