#YoSoyDomund

Daniel Pajuelo Vázquez, sacerdote “tuitero”  



Es un sacerdote polifacético: ingeniero informático, profesor de secundaria en el colegio Hermanos Amorós de Madrid, rapero… y “tuitero”. Es misionero en las redes sociales a través de la iniciativa de @iMision20, que está llevando el Evangelio a muchas personas en el nuevo continente digital. Este religioso marianista de 36 años, recuerda que de niño conoció un religioso que, sin poder ir a África por enfermedad, puso una tienda de chucherías en su colegio para ayudar a las misiones.

¿Has conocido algún misionero o al DOMUND?

Sí, he tenido la suerte de conocer a muchos de mi congregación y de otras. Mi primer encuentro con un misionero fue a los 14 años. Vino un religioso marianista, misionero en la selva del Lloró (Colombia) a dar testimonio. Me impactó mucho su amor a Jesús y a la gentes. Me hizo pensar por primera vez si yo podría ser misionero. Otro testimonio que me marcó fue el de un religioso marianista, Don Tomás Sánchez, que desde joven quiso ser misionero en África pero no pudo a causa de dificultades físicas. Eso no le impidió dedicar su vida a los demás. Abrió una tiendecita en el colegio y vendía chucherías y bocadillos. Todo lo que ganaba lo enviaba a Togo. Cada miércoles pasaba por las clases y nos leía cartas que recibía de las misiones. Era emocionante escucharle, nos ayudaba a ensanchar nuestras miras y a crecer en generosidad. Murió de un infarto una mañana mientras abría su tienda. Hasta el final dando vida.
También tuve la suerte de que en mi colegio de Valencia se hacía la campaña del DOMUND todos los años. Don Tomás se encargaba de la campaña y nos daba las huchas para recaudar. Para mí era casi un juego, y en cierta medida competíamos para ver quien sacaba más.

¿Por qué apoyar a las misiones?

Yo veo tres motivos fundamentales. El primero es porque Jesús nos pide que no apartemos la mirada del pobre, que es nuestro hermano, carne de nuestra carne. Y pobre, además del que no tiene para vivir, es el que no ha recibido el anuncio del Evangelio, el que abre a la vida plena y eterna. El segundo es porque la familia humana debe vivir como tal, como una familia, ayudándonos unos a otros en la necesidad. Y el tercero es porque nos ha tocado nacer en la parte rica del mundo, si no luchamos por dignificar la vida humana en todas partes nos hacemos cómplices de las estructuras injustas y opresivas en las que vivimos.

¿Por qué merece la pena?

Porque lo más genuino de la persona humana es amar y poder ser amado. La solidaridad es una expresión de este amor. Cuando colaboramos con las misiones todos crecemos, es una inversión en la que todos ganan.

Si usted diera 1€, ¿a dónde lo destinaría?

A la formación de educadores. Creo que la educación tiene el poder de regenerar desde dentro una sociedad en pocas generaciones.

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