La pasión misionera de San Juan Pablo II

Hoy celebramos por primera vez la fiesta de San Juan Pablo II, recién pasado el Domund, recordamos su legado misionero



A lo largo de los casi 27 años que duró su Pontificado la labor pastoral realizada por el Papa Juan Pablo II fue enorme y voluntariosa, hasta el punto de que muchos no han dudado en llamarle “el atleta de Dios”, y firme y comprometida fue su entrega por la causa de las misiones.

La dimensión misionera del ministerio pontificio de San Juan Pablo II, se manifiesta, sobre todo, en su encíclica Redemptoris Missio, publicada en 1990, y que ha quedado como muestra y testimonio de su sentir misionero. Hay en este documento un incontenible impulso evangelizador, una llamada de atención sobre la responsabilidad misionera de toda la Iglesia, convocando urgentemente a todos los católicos a ponerse en marcha para dar a conocer el mensaje de Jesucristo por toda la Tierra. San Juan Pablo II
tenía muy claro que había que lanzarse con bríos renovados hacia la aventura misionera porque la evangelización del mundo está aún en sus comienzos y constituye, además, la primera razón de ser y de existir de la propia Iglesia. 

San Juan Pablo II, no quiso que su magisterio misionero se redujera a una mera reflexión teológica, sino que, además, deseó predicar con el ejemplo para convertirse en el “primer misionero”. Así las cosas, no dudó en echarse las alforjas al hombro ni escatimó energías a la hora de emprender infinidad de viajes, de modo muy especial a las naciones del Tercer Mundo. En esos viajes misioneros, San Juan Pablo II llevó a los países empobrecidos del Sur el mensaje evangélico de esperanza, de liberación, de justicia, de amor y de paz que tanto necesitaban. No tuvo ningún reparo en denunciar la falta de libertad religiosa, la injusticia de la guerra y de las relaciones económicas... Quiso también conocer de primera mano la realidad de la Iglesia católica en todos los continentes a través de los Sínodos especiales que convocó, y fomentó el diálogo con las otras religiones, como se puede constatar en los encuentros de oración y reflexión que se celebraron en Asís.

El legado misionero de Juan Pablo II daría para muchas líneas más. Los católicos de todo el mundo tienen ahora la responsabilidad de aprovecharlo y enriquecerlo con su aportación comprometida por la misión.


Las Obras Misionales Pontificias en el Magisterio Pontificio de San Juan Pablo II:
http://www.omp.es/OMP/presentacion/JuanpabloII.htm
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