Alegría Fernández, misionera en Madagascar

Enseño con paciencia a las alumnas que tienes más dificultad


Misionera de la misericordia española en Madagascar - Domund

La hermana Alegría es Misionera de la Sociedad de María entiende que obrar con misericordia es gastar su vida al servicio de los demás.


"Cristo me amó y se entregó por mí”. Siendo joven, esa frase de San Pablo fue para mí una revelación. Poco a poco sentí la necesidad de pasar mi vida al servicio de los demás, amando como yo me sentía amada; de modo que lo que me tocara vivir fuese expresión de ese amor de Dios, sobre todo hacia los más pobres.

Me propuse no ofrecer nada sin unas palabras reconfortantes o de amistad. En clase, repetir la misma lección las veces que sea sin mostrarme impaciente (particularmente con aquellas chicas que tienen dificultades de aprendizaje, de carácter o de familia). Animar y creer en las personas, intentar comprender sin juzgar, respetar, perdonar, amar.

Y después de todo esto creo que la más necesitada de la misericordia de Dios sigo siendo yo. Un día María me pidió azúcar; un poco sorprendida le dije: "Hace solo unos días que recibiste azúcar ¿Qué hiciste con ella?" Me contestó un tanto molesta por mi reacción: "Una madre sola, con cuatro hijos, me pidió un poco porque no tenía, y la compartí. Es lo que dice Jesús ¿no?: Amar al prójimo como a sí mismo”.


Este es su gesto de misericordia ¿Cuál es el tuyo? 
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