Muéstrame tus obras

Dice Santiago en su carta: “Por medio de las obras, te demostraré mi fe”. Hemos visto las obras de los misioneros, por eso queremos dar testimonio de su gran fe, una fe no teórica, una fe comprometida, encarnada.

Los misioneros españoles viven la misericordia Domund 2015


Los misioneros enseñan al niño que recorre varios kilómetros para ir a una escuela demasiado distante de su aldea. Aconsejan a una madre que teme por el futuro de su familia ante la llegada de un nuevo hijo. Corrigen al joven que ha dado unos pasos inciertos, para que no siga por un camino sin salida que le llevará a la infelicidad. Perdonan al que les ha robado, a pesar de haber confiado en él. Consuelan al que lo ha perdido todo en el último terremoto. Sufren con paciencia las dificultades de aprender otra lengua sabiendo que es necesaria para comunicarse con el pueblo al que son enviados. Y rezan, rezan por todos, los vivos y los que nos han dejado.

Visitan a los enfermos, sobre todo a aquellos de los que nadie se acuerda. Dan de comer al bebé desnutrido que se debate entre la vida y la muerte. Dan de beber un vaso de leche al niño que llega a la escuela sin nada en el estómago. Visten al anciano sucio y harapiento que se ha recluido en su choza marginado por su tribu. Acogen al peregrino, al refugiado, al inmigrante, al que huye de la guerra y el sufrimiento. Y redimen, liberan de lo que les oprime de tantas maneras. Y cuando ya no hay nada que hacer, entierran a los muertos como la última obra de misericordia que les queda, para expresar la dignidad de cada ser humano y su destino eterno.

“Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre”, dice Francisco en la Bula Misericordiae Vultus. Y los misioneros, como seguidores indiscutibles de Cristo, se convierten en rostros donde la misericordia del Padre y el Hijo vuelve a mostrarse a quien la necesita. ¿Y quién de nosotros puede prescindir de ella?

Obras Misionales Pontificias siente con el corazón del Papa. Por eso ha querido preparar el DOMUND 2015, “Misioneros de la Misericordia”, como un anticipo de lo que viviremos en el Año de la Misericordia que el Santo Padre abrirá el próximo 8 de diciembre.


Desde ahora, y hasta el domingo 18 de octubre, cuando celebremos el DOMUND, iremos presentando los testimonios de nuestros misioneros. Son espejos en los que podemos mirarnos para ver si también nuestro corazón está siendo misericordioso. Ojalá encontremos en ellos el estímulo necesario para que nuestra fe sea, cada vez más, una fe con obras.


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