La cooperación económica con los misioneros desde la transparencia

«Cuando doy un euro, ¿éste llega entero al misionero?» esa es pregunta que encontró ayer respuesta en la mesa redonda sobre la cooperación misionera con las misiones



Ayer dentro del marco de las actividades del Domund al descubierto en Tarragona se trató en una mesa redonda formas de cooperación con el mundo misionero, básicamente con tres finalidades. Informar sobre la gestión administrativa de los donativos, desde su recepción en las sedes diocesanas, hasta su entrega a los misioneros; fortalecer la certeza de que la cooperación económica de los fieles, con la actividad misionera de la Iglesia, se nutre de muchos pocos y de personas que viven de la experiencia de dar, incluso, de lo que tienen necesidad; y desvelar que, a pesar de la generosidad de los españoles, aún son claramente insuficientes las aportaciones económicas respecto a las necesidades.

La mesa estuvo presidida por el obispo de Terrassa, Mons. Àngel Saiz Meneses e integrada por Alicia Aguilar, Paula Rivas, ambas de la dirección de las Obras Misionales Pontificias en España (OMP), Juan Antonio López, administrador del Vicariato Apostólico de Yurimaguas (Perú) y D. Víctor Manuel Cardona, ecónomo diocesano de Tortosa, que actuó de moderador.

Introdujo el tema, D. Anastasio Gil, director de OMP, el cual, sin considerarla «la pregunta del millón» planteó la que muchos se formulan: «Cuando doy un euro, ¿éste llega entero al misionero?», para añadir que la sociedad «tiene el derecho de saber y nosotros el deber de explicarlo».

Monseñor Saiz Meneses incidió en la fuerza de Cristo que irradia amor y solidaridad, «más allá de los que aquí estamos presentes, en aras de la cooperación y evangelización». En definitiva, divulgar la encomiable labor de personas que dedican su vida a la misión «y que a menudo se la juegan cada día», como muestra de que el Señor «aplica la salvación a través de las mediaciones». Más adelante el prelado egarense reflexionó que «en la Iglesia la economía siempre está al servicio de la pastoral y la tarea misionera» y que sin los apoyos necesarios ésta se ve muy limitada.

El moderador, D. Víctor M. Cardona señaló que precisamente «transparencia es lo que el Evangelio enseña, y diálogo lo que la Iglesia pide», e hizo mención al expreso mensaje del Papa Francisco de que «los recursos lleguen a los destinos que les son propios».

La caridad universal de la Iglesia

Alicia Aguilar expuso de forma diáfana, y que reproducimos a grandes trazos, el proceso que sigue la Iglesia, desde la recaudación de recursos económicos hasta que éstos llegan a su destino. Colectas procedentes de parroquias, colegios, donativos, herencias, anualmente recogen las Delegaciones Diocesanas que las hacen llegar a la Delegación Nacional, para «ingresar temporalmente en cuentas bancarias, que devengan sus intereses». El Fondo de Solidaridad Universal se encarga de estudiar las necesidades y establecer el reparto equitativo de los recursos. El dinero llega a las nunciaturas apostólicas de los diversos países que lo ponen a disposición de los obispados, y éstos a las parroquias y comunidades católicas más necesitadas.
Testimonio de excepción ha sido Juan Antonio López, que ha dedicado catorce años de su vida a misionar en Perú. Inicialmente explicó lo que es un vicariato, como el de Yurimaguas, al cual sirvió como administrador. «Es un territorio de misión que no puede subsistir por sus propios medios, y que precisa de ayuda económica para poder atender las necesidades básicas».

López afirmó «dar fe de que las ayudas llegan a su destino, y aunque el procedimiento pueda parecer complejo, en realidad es sencillísimo», para añadir posteriormente de que si alguien duda de esto, «le sugiero se dé una vuelta por la misión y podrá constatarlo». A la vez, este misionero informó del reparto de las ayudas recibidas, en su caso, que en 2016 han sido de 29.000 euros para el mantenimiento de la misión, la formación y la educación, entre otras aplicaciones, que hacen posible la propagación del Evangelio.

Paula Rivas, responsable de Comunicación de OMP se refirió a la «riqueza» del 23 de octubre, el Domund. Desgranó las tres formas de cooperación con las misiones: la espiritual, que no es cuantificable; la salida temporal o vocacional a tierras de misión y la material. Mostró el mapa interactivo, e invitó a navegar por el mismo, de cómo se distribuyen los 13.000 misioneros españoles en los 1.111 territorios. Se refirió, también, a las llamadas «diócesis en infancia» en cuyos inicios la ayuda es vital y que, situadas básicamente en el continente africano, significan un tercio de la Iglesia Católica. Ver el mapa 

Rivas definió la Congregación para la Evangelización de los Pueblos como «la herramienta del papa para ayudar las misiones», canalizando la ayuda universal de la Iglesia.
Para concluir, el obispo Saiz Meneses apostilló que el factor económico para ayuda a las misiones «se sustenta en la confianza que da la transparencia y la buena gestión».


Joan Boronat
Por Església de Tarragona

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