Carpeta 7

Animación y cooperación Misioneras

Temas:

  1. La animación misionera

  2. El animador y el grupo misionero

  3. La información y formación misioneras del Pueblo de Dios

  4. La cooperación misionera

  5. Cooperación espiritual, personal y económica

  6. Celebración Litúrgica

 

Presentación:

La colección de carpetas para la “Formación de Animadores Misioneros” llega a uno de los contenidos más fundamentales y básicos. Poco importa saber mucho de la misión, de sus ámbitos y retos, de sus luces y de sus sombras... si esta realidad conocida no remueve por dentro a creyentes y comunidades. Estamos, pues, ante uno de los momentos del proyecto más nucleares: la “ANIMACIÓN Y COOPERACIÓN MISIONERAS”.

La encíclica Redemptoris missio, que dedica su capítulo VII a “La cooperación en la actividad misionera”, resalta la importancia de estos ingredientes con afirmaciones tan rotundas como éstas: “Las Iglesias locales [...] han de incluir la animación misionera como elemento primordial de su pastoral ordinaria en las parroquias, asociaciones y grupos, especialmente los juveniles” (RM 83); “Miembros de la Iglesia en virtud del bautismo, todos los cristianos son corresponsables de la actividad misionera. La participación de las comunidades y de cada fiel en este derecho-deber se llama ‘cooperación misionera’” (RM 77). Estos aspectos se desgranan aquí del siguiente modo:

1. La animación misionera. Se trata de conocer la entraña eclesial de lo que es y se llama “animación misionera”, muy distinta de una “agitación” misionera. El tema se detiene a describir su definición y formular sus objetivos.

2. El animador y el grupo misionero. El título general de estas carpetas es “Formación de Animadores Misioneros”. El tema profundiza en las cualidades que ha de tener el animador del grupo para que éste sea realmente misionero, y no un simple grupo de amigos que se reúnen para hablar de las misiones.

3. La información y formación misioneras del Pueblo de Dios. El objetivo fundamental de un grupo misionero es su formación. Y una formación que fundamente la expresión de su fe, muy distinta de cualquier formación periférica o sentimental. La formación exige una verídica información.

4. La cooperación misionera. De la formación se da el paso a la implicación. De poco sirve sentir la urgencia de la misión si uno no se involucra con su compromiso misionero. Sin duda, este tema guarda en su interior “sorpresas” comprometidas para el grupo.

5. Cooperación espiritual, personal y económica. Se desarrollan formas concretas y complementarias de esta cooperación misionera. La oración, el sacrificio, la limosna y la vocación misionera se necesitan recíprocamente. El grupo misionero ahí tiene las señas de su identidad.

 

 

 

 

Bibliografía

 

Además de los Documentos citados en cada uno de los temas,

 

– Comisión Episcopal de Misiones, Actas del Congreso Nacional de Misiones, EDICE, Madrid, 2003. (Ponencias: L. A. Castro Quiroga, pp. 87ss, y J. Esquerda Bifet, pp. 158ss; mesas de comunicaciones:  J. Pagán Cascanes, pp. 405s; comunicaciones: SCAM, pp. 633s).

 

– VVAA, Diccionario de Misionología y Animación Misionera (ed. E. Bueno y R. Calvo), Monte Carmelo, Burgos, 2003. (Voces: Animación misionera, Cooperación misionera, Pastoral misionera, Consejo de misiones).

 

– Instrucción Cooperatio missionalis, EDICE, Madrid, 1999.