El Papa y su servicio a la Iglesia


Mons. Francisco Pérez González
Director Nacional de OMP - España

 

 

Hay muchos que se sienten perplejos y confusos a la hora de definir y considerar la función y el servicio del Papa. Unas veces se le puede ver u observar como un personaje excepcional; otras, como un gran jerarca que está ejerciendo una labor religiosa particular; y otras, como alguien que tiene una figura singular por su silueta blanca o por sus gestos especiales. Pero, si nos preguntamos quién es el Papa, debemos responder lo mismo que dijo Jesucristo: “Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia”. El Señor –como dice el  Catecismo de la Iglesia Católica– hizo de Simón, al que dio el nombre de Pedro, y solamente de él, la piedra de su Iglesia. Le entregó las llaves de ella y lo instituyó pastor de todo el rebaño.

Muchas veces he podido saludar al Papa, y siempre desde mi interior sale la misma frase: “¡Tú eres Pedro...!”. La Iglesia se sostiene en el Papa y en la comunión de todos con él. Así lo quiso Cristo y así se va haciendo vivo y eficaz este que es el mayor de los milagros. Nadie, en la historia, pese a las tormentas que han sacudido a la Iglesia, la ha podido derrocar, y ha seguido en pie a pesar de las debilidades de sus miembros; esto es un signo de esperanza y una señal de que Cristo nunca la ha abandonado y nunca la abandonará, porque Él mismo lo prometió: “Estaré con vosotros hasta el final de los tiempos”.

El Papa, como Sumo Pontífice, obispo de Roma y sucesor de San Pedro, es el principio y fundamento perpetuo y visible de unidad, tanto de los obispos como de la muchedumbre de los fieles. Al ser la cabeza de la Iglesia, todo debe ser unificado desde él. Los obispos de todo el mundo, para tener autoridad, han de estar muy unidos al Papa, y esto como expresión viva del deseo de Jesucristo, que así lo constituyó y así lo mandó. Quien viva fuera de esa unidad está fuera de la comunión eclesial y, por tanto, debilita y fragmenta el mandato de Cristo y se sitúa fuera de la familia, al estilo del hijo pródigo. El servicio del Papa, pues, es un servicio fundamentalmente de unidad.

El Papa, como vicario de Jesucristo y responsable de toda la Iglesia, tiene la potestad plena, suprema y universal, que puede ejercer siempre con entera libertad. Los obispos, en comunión con el Papa, son el principio y fundamento visible de unidad en sus diócesis. Como tales, ejercen su gobierno pastoral sobre la porción del pueblo de Dios que les ha sido confiada, asistidos por los sacerdotes y los diáconos. Los obispos, como miembros del Colegio Episcopal, participan, cada uno de ellos, de la solicitud por todas las Iglesias, que ejercen primeramente dirigiendo bien su propia diócesis, como porción de la Iglesia universal, y eso contribuye al bien de todos particular y totalmente.

El pasado día 29 de junio celebramos, en toda la Iglesia, el Día del Papa, como recuerdo de la fiesta de San Pedro y San Pablo. Os ruego a todos los que ayudáis a Obras Misionales Pontificias que nos unamos en las oraciones, para rogar a Dios que siga asistiendo al Sumo Pontífice y que su servicio a la gran familia de la Iglesia sea muy fecundo. Que nos sintamos generosos para poderle ayudar ante tantas necesidades que se le presentan y, sobre todo, como padre que debe atender a las comunidades eclesiales más pobres, puesto que su solicitud debe ser por los más abandonados y empobrecidos.


Revista Misioneros Tercer Milenio, Nº 97,verano de 2010