¶ ¿No has salido tú ninguna Navidad a repartir estrellas por las calles?
Pues lo hacen en España cerca de 100.000 niños. Únete; son chavales estupendos.
Yo los conozco bien.
¶ No estoy hablando de eso de pedir el aguinaldo; no. Estoy hablando de salir a regalar estrellas doradas a las personas que pasean en vísperas de Navidad sin pedir a cambio nada. Es formidable. Los que pasan por la calle no se lo creen, pero son gratis.
¶ Pero ¿de verdad que no has salido con los famosos SEMBRADORES DE ESTRELLAS por las calles, las casas, las tiendas de tu pueblo, o de la ciudad en la que vives?
¶ Jesús está deseando llenar de alegría este mundo triste. ¿De quién se puede valer para alegrar a las personas que lo habitan? Pues de los niños y niñas majos de esta tierra, o sea, de ti y de los que son como tú.
Y se le ha ocurrido este invento de que salgáis cantando por las calles, felicitando a los que pasan con la cara larga, o con la cara corta, y que les regaléis, de su parte, una estrella adhesiva que sea como una sonrisa en la solapa o en el abrigo de todos.
¶ Decidme si no es esto muy parecido a convertiros en ángeles que anuncian con cantos y estrellas que Jesús vive entre nosotros, como lo hicieron aquellos de Belén. Y decidme si no es estupendo que la gente escuche este mensaje a través de los nuevos mensajeros de la Nueva Navidad, o sea, vosotros.
¶ Ponte de acuerdo con tus amigos y sal a cambiar las caras tristes en caras alegres; sal a repartir estrellas. Tú también te sentirás como nuevo, como mensajero de una noticia importante; «Jesús ha nacido». Y es que tú y yo lo sabemos, pero a otros muchos hay que recordárselo.
¿Te apuntamos ya para la Campaña «Sembradores de Estrellas«? |