1. Un niño misionero mira a todas las personas con ojos de hermano

Jesús, que todos los niños del mundo me puedan decir "hola", porque se dan cuenta de que yo los miro como hermanos. |
2. Un niño misionero conoce a Jesús, ama como Jesús, no se avergüenza de hablar de Jesús

Jesús, quiero ser tu amigo. Quiero que todos los niños del mundo sepan que eres fenomenal. Enséñame a decírselo a todos.
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3. Un niño misionero reza todos los días a su Padre Dios por sus hermanos, los niños de todo el mundo y quiere que conozcan a su Madre, la Virgen

Madre nuestra. Madre de todos los niños de África, de América, de Asia, de Europa y de Oceanía. Yo soy uno de ellos. Te pido por los demás. Y mañana volveré a rezar por ellos. Tú, que los quieres, haz que tengan lo que necesitan.
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4. Un niño misionero siempre dice: “¡Gracias!”

Gracias, Jesús, por las personas estupendas, por mis profesores, porque puedo jugar, porque estoy contento, por todo lo bueno que has hecho. Gracias, Jesús, por mis padres, ¡por los misioneros!
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5. Un niño misionero goza de poder dar, y de que los otros también puedan gozar al darle a él

Jesús ayúdame a ser grande para saber dar y para saber recibir. Enséñame a compartir.
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6. Un niño misionero está se siente alegre de servir

Jesús, quiero aprender de ti a servir a todos. Así me preparo para ser misionero.
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7. Un niño misionero sabe que su persona es más necesaria que su dinero

Jesús, dame tu valor para entregarme después con valentía a mis hermanos.
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8. Un niño misionero es generoso aunque le cueste

Jesús, quiero lanzarme a ser generoso, aunque el comienzo no sea fácil. Ayúdame.
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9. Un niño misionero busca soluciones y las encuentra

Jesús, que en las cosas difíciles sepa trabajar con esfuerzo y con ilusión llegue a dar el salto de atleta.
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10. Un niño misionero siempre piensa en “nosotros”

Jesús, que ame siempre a los demás: en el cole, en la parroquia, en el grupo, en la familia. ¡Que ame a la Iglesia!
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