Para el amor no hay fronteras

N

uestro nombre, Hermanas Auxiliadoras, quiere expresar nuestro deseo de “acompañar a los que sufren desde las profundidades del dolor hasta el encuentro gozoso con el Amor”, tanto en los llamados países de misión como en los nuevos areópagos del Occidente descristianizado.

“Bendita vocación”

Eugenia Smet, hoy beata María de la Providencia, fundó el Instituto en París el año 1856. La comunión de los santos o comunión de las personas en el amor está en el núcleo de nuestra vocación desde el inicio. El deseo de que todos encuentren a Dios para realizarse en plenitud y ser felices en el amor estimula nuestra solidaridad con los vivos y también con los difuntos. La esperanza de que Dios llegue a ser todo en todos/as, moviliza nuestra entrega.

Desde el inicio las primeras auxiliadoras salieron al encuentro de los enfermos pobres y olvidados en el gran París, y pronto también traspasaron las fronteras geográficas para fundar la tercera casa del Instituto en Shanghai, a los 11 años de la fundación. Hecho que hizo exclamar a la fundadora: “Bendita vocación que nos hace ir desde las profundidades del Purgatorio hasta los últimos confines de la tierra”.

Los acentos de nuestra misión

La universalidad, inherente a nuestra espiritualidad ignaciana, fue tomando cuerpo a lo largo del tiempo. Y hoy, a los 150 años de la fundación, somos 700 auxiliadoras, organizadas en 120 comunidades, presentes en 24 países. En América estamos en: Canadá, Estados Unidos, México, Nicaragua, El Salvador y Colombia; en África: Ruanda, Chad y Camerún; en Asia: China, Hong-Kong, Taiwán, Japón e India; y en Europa: Francia, España, Bélgica, Italia, Gran Bretaña, Austria, Suiza, Alemania, Rumanía y Hungría.

Intentamos dar respuesta a las necesidades más urgentes y más universales, con una preferencia hacia los marginados, los que están heridos en su dignidad humana, los que más necesitan el anuncio de la Buena Noticia. Por citar algunos acentos de nuestra misión a modo de flash, me referiré a la defensa de los derechos humanos, la dignidad de la mujer en América del Norte; el movimiento indígena en América Central y del Sur; la reconciliación entre las etnias, la convivencia con el islam, el choque entre tradición y modernidad y la inculturación del Evangelio en África; Asia camina por el mismo sendero de la inculturación y el diálogo interreligioso; Europa afronta el desafío de la inmigración, del secularismo. A las misiones tradicionales, se añaden otras más actuales, como el acompañamiento espiritual a homosexuales, etc.

Unas y otras labores encarnan el deseo de la fundadora: “Ayudar a todo bien sea cual fuere”. Lo que supone para cada una de las hermanas poner al servicio de la misión los dones gratuitamente recibidos. De ahí la multiplicidad de nuestras tareas misioneras. No tenemos obras propias. Y cuando la necesidad nos urge a ponerlas en marcha, en cuanto sea posible pasan a manos autóctonas.

Cambio de color

Nuestras comunidades, cada vez más plurales, así como la progresiva descentralización europea de las misiones y vocaciones hacia el Este europeo o los otros continentes, están cambiando el color de nuestros encuentros internacionales y ensanchando nuestras presencias misioneras hacia nuevos y más vastos horizontes. Esta realidad nos invita a encarnar lo más nuclear de nuestro carisma, acogiendo como riqueza la diversidad intercultural, tanto dentro como fuera del instituto.

Esta situación nos invita al diálogo en sus diversas formas y circunstancias: entre las diversas culturas, religiones o formas de estar en la Iglesia. Intentamos responder al nuevo desafío ejercitándonos en el diálogo intercultural en la propia comunidad y en nuestros encuentros con la gente en los caminos de la vida. Junto al conocimiento en la distancia, favorecido por los medios de comunicación social, el contacto personal está siendo necesario para la humanización, la evangelización.

 

DATOS DE CONTACTO

HERMANAS AUXILIADORAS
c/ Intxaurrondo 25
Villa Cristeta

20013 SAN SEBASTIÁN
Mail: auxicristeta
@hotmail.com

 

Por Teresa Ruiz Cebeiro
Hermana Auxiliadora
Revista Misioneros Tercer Milenio