
Nuestro nombre, Religiosas de San José de Gerona, nos viene del lugar de origen –Gerona– y de haber sido fundadas en 1870, año en que fue nombrado San José Patrón de la Iglesia Universal, por lo que nuestras primeras hermanas consideraron “un honor” llevarlo en el nombre. Además, San José estuvo siempre atento a María y a Jesús en los momentos difíciles, aliviando su dolor y llevando paz, cometido este al que se dedicaron nuestras hermanas desde el primer momento.
La Sierva de Dios María Gay Tibau nació en Llagostera (Gerona) el 24 de octubre de 1813. Seguida por otra compañera, Carmen Esteve, fundó nuestro instituto en la ciudad de Gerona. Se dedicaron, desde los comienzos, a velar enfermos en sus domicilios, pues muchos estaban en una penosa situación por aquel tiempo; algo de lo que se quejaba el Dr. Amerio Ros, en cuya casa servía la fundadora.
Enseguida se les juntaron otras jóvenes de Gerona, atraídas por el apostolado de la fundadora, novedoso en aquel tiempo, hasta el punto de que fueron muy pronto reconocidas y admiradas tanto en Gerona capital como en los pueblos de la provincia; conociéndolas popularmente como “les Vetlladores” (las Veladoras), porque pasaban la noche a la cabecera de los enfermos.
Con el paso del tiempo, siempre a petición del pueblo, pasaron de las velas a domicilio a hacerse cargo de hospitales municipales o de los pertenecientes a patronatos benéficos, donde atendían enfermos, ancianos, indigentes y transeúntes sumidos en la más absoluta de las pobrezas. María Gay Tibau murió en Gerona el día 18 de marzo (víspera de San José) de 1884.
Rápida expansión
El instituto, favorecido por la entrada de nuevas hermanas, pronto se extendió por Barcelona, Castellón de la Plana y Valencia. En el año 1922 se fundó en la ciudad de Cali (Colombia). Se daba así el salto a los países de América Latina. Después se pasó a Venezuela, Perú, México, Argentina y, por último, Ecuador. En 1924, el instituto fundó en Francia, y en Italia en 1959. En 1979 entramos por primera vez en África, concretamente se estableció en Ruanda, pasando después a Guinea Ecuatorial, República Democrática del Congo y Camerún.
Actualmente formamos parte del instituto 450 hermanas, distribuidas en 13 países, repartidas en un total de 59 comunidades. En nuestros días tenemos más formación inicial en Latinoamérica y África que en Europa.
Nuestro empeño
“Aliviar el dolor y sembrar la paz” es el empeño de cada hermana allá donde esté. Nuestra labor apostólica se desarrolla generalmente en el mundo de la salud, a través de centros hospitalarios, dispensarios y visitas a domicilios. Estas actividades se amplían en los lugares de inserción -barrios pobres, periferia de las ciudades, etc.-, haciéndose extensible también a temas de higiene, prevención de enfermedades mediante campañas de vacunación, atención nutricional y mejora de las condiciones de vida de las familias.
Para ello, las hermanas elaboran sus proyectos, tanto en los países africanos como en los de Latinoamérica, mediante los cuales pueden atender las necesidades más perentorias: construcción de dispensarios o mejoras de los ya existentes, viviendas dignas, canalización de fuentes, construcción de pozos o de cisternas para recogida de agua de lluvia, de letrinas para erradicar enfermedades, y otras acciones directas en favor de la salud de la población donde estamos.
Objetivos de futuro
Nuestros objetivos de futuro van encaminados a mejorar en lo posible –contando con el aumento de hermanas en África y América– la atención en los lugares más desprotegidos. En el Plan Estratégico del Instituto se recoge de manera explícita: “Los centros correspondientes a la Obra Social del Instituto deberán facilitar el acceso a los mejores medios asistenciales posibles, mediante programas específicos que permitan la obtención de sus recursos tanto de instituciones de los países más desarrollados, como del propio instituto. Estos programas estarán dirigidos por las propias hermanas y podrán llevarse a cabo en colaboración con otras entidades”. Y esto va dirigido a todas las comunidades en los “lugares de misión”, pero también a las que están en países más desarrollados, para su participación, apoyo y financiación.
Llegar al espíritu a través del cuerpo es el empeño en nuestra misión. Nuestra evangelización con los hermanos más necesitados comienza dándoles de comer, curándoles de sus enfermedades, humanizando un poco más su existencia. Así de bueno es el Señor, a quien nuestras hermanas siguen llevando a todas partes su misericordia, respondiendo de este modo al envío de Jesús: “Id por todo el mundo y llevad la Buena Nueva a toda la creación”.
DATOS DE CONTACTO
INSTITUTO RELIGIOSAS SAN JOSÉ GERONA
Religiosas de San José
Curia Generalicia
Avda. La Moncloa, 7
28003 MADRID
Tel. 91 533 55 03
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Por Amparo Serneguet
Religiosa de San José de Gerona
Artículo publicado en Misioneros Tercer Milenio, nº 101, enero 2010
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