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Misioneros
brasileños de D. Orione en Mozambique Restauración
de una parroquia china ligada a Santa Teresa del Niño Jesús Cólera
y malaria continúan arreciando en África austral a causa de las inundaciones
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Misioneros brasileños de don Arione en MozambiqueOMPRESS-MAPUTO (Mozambique) (16-02-07) A casi cuatro años de la llegada de los primeros misioneros de don Arione a Mozambique, el Director general de la Pequeña Obra de la Divina Providencia, Flavio Peloso, ha realizado una visita pastoral al país africano. A los primeros religiosos que llegaron a Mozambique el 21 de marzo del 2003, José Geraldo da Silva y Suvenir Miotelli, fue confiada la parroquia de Bagamoyo (20.000 habitantes en un área de 2 km2), una periferia pobre de la capital Maputo, dónde ya había una iglesia, sencilla y espaciosa. Actualmente la comunidad está formado por José Geraldo da Silva, superior y párroco, Getulio Pereira de Silva y Renato Scano de 35, 51 y 77 años, que han venido de Brasil. "La Parroquia quedó constituida hace tres años, pero ya está bien organizada y articulada en 'núcleos de familias', con varias actividades y grupos - cuenta don Flavio Peloso en una relación sobre su visita enviada a la Agencia Fides -. Me he reunido con el consejo pastoral, y me han dicho: "Os agradecemos porque vosotros, que sois blancos y estáis bien en otro lugar, habéis venido a vivir con nosotros". También me han pedido que agradezca a los bienhechores que están ayudando a la misión. Pero también están orgullosos de hablarme de la pastoral del "diezmo" (la décima) que les permite a ellos, que son pobres, juntar dinero para proveer a su comunidad y a su iglesia. Me enseñan los bancos de la iglesia: “los hemos encargado con nuestro dinero", dicen con orgullo. Y consiguen también dar una pequeña suma a los sacerdotes. La historia reciente de esta nación ha estado marcada por un largo período de guerra y guerrilla, iniciado en 1962 con la lucha por la independencia de Portugal, y concluido en 1992. Entre los trágicos hechos de estos 30 años se encuentra también la confiscación de los bienes de muchas instituciones eclesiásticas y el hecho de que numerosas congregaciones religiosas fueron obligadas a abandonar el país. La gente ha sufrido mucho y continua todavía sufriendo las consecuencias. Muchos han sido los muertos, tantas las infraestructuras destrozadas, las carreteras y las aldeas plagadas de minas, que todavía hoy continúan provocando víctimas. La inmensa mayoría de la población, cerca de 20 millones de habitantes, viven en la pobreza absoluta. "Creo que actualmente en la congregación no hay una comunidad que viva más pobremente que la que he encontrado en Bagamoyo - continúa don Flavio Peloso-. Hay dos modestas salas parroquiales al lado de la iglesia. Una la han subdividido con aglomerado y de ella han sacado tres minúsculas habitaciones, una cocinilla y un baño. Nuestros sacerdotes han plantado un pozo y han puesto un lavabo delante de su casita. Un tarde estaba sentado mirándolo y vi la procesión a ese grifo. Venían sobre todo mujeres con recipientes no muy grandes. Y luego, llegaban niños y adultos que cogían el vaso de plástico atado con un hilo al grifo, lo ponían debajo y, sólo después de esta operación, abrían el grifo para que cayera el agua, y lo cerraban puntualmente antes de que el vaso estuviera lleno. No se desperdiciaba ni una sola gota de agua. En este clima de sencillez, de generosidad y de familiaridad creado alrededor de estos tres hermanos venidos de Brasil, no me asombré cuando me dijeron que en las dos Misas dominicales había unas 1.200 personas. El día de Reyes comprobé que - dentro y fuera - en la Misa estaban presentes al menos un millar de personas. Había 40 grados, pero la iglesia estaba llena de gente una hora antes del inicio. Cuatro horas de celebración, de las 8 a las 12, sin un momento de bajada de tono de la liturgia, bien celebrada, cantada, participada. El Padre Renato celebraba en ese día el 50° aniversario de su ordenación sacerdotal, él, un brasileño en Mozambique, hijo de padre sardo y madre negra. La abuela le recordaba el tiempo de la esclavitud. Ahora él ha ido a África, a ayudar a estos hermanos y a llevarles la libertad de los hijos de Dios." Restauración de una parroquia china ligada a Santa Teresa del Niño Jesús OMPRESS-CHONG QING (China) (16-02-07) La iglesia restaurada de la parroquia de Long Gang, en la provincia de Si Chuan, se ha reabierto al culto y dedicado a Santa Teresa de Lisieux, Patrona de las Misiones, para recordar la extraordinaria unión entre la Santa y la comunidad local. Construida en los años 20 por los misioneros de la Sociedad para las Misiones Extranjeras de París (MEP), la iglesia ocupó una superficie de 400 m2 y tuvo un aforo de unos 500 fieles, y estaba dedicada a San José. Entre los misioneros que trabajaron en la época en aquel lugar, también estaba el padre Lorrain, que intercambió cartas con la Santa, y tuvo una gran devoción por ella, pidiéndole por la misión y la comunidad. Por ello, todos los fieles del lugar están convencidos de que los frutos misioneros actuales se deben a la oración e intercesión de Santa Teresa de Lisieux. Por ello, han decidido dedicarle la iglesia restaurada. A lo largo de los años, la estructura de madera y mármol de la iglesia se hizo cada vez más peligrosa. En junio de 2006 comenzaron los trabajos de restauración con la financiación de la Iglesia local, del gobierno y también gracias a ayudas procedentes del extranjero. Los trabajos concluyeron a finales del año 2006, y la iglesia se reabrió a los fieles el 6 de febrero. Durante la solemne celebración de reapertura de la iglesia, se presentó la figura de la nueva Patrona de la parroquia, expresándole una inmensa gratitud por su contribución a la misión de la evangelización de la comunidad local. Mons. He Ze Qing, Obispo coadjutor de la diócesis de Wan Zhou, presidió la celebración y la procesión. Junto al Obispo concelebraron el párroco, don Zhao Xiao Ping, muchos sacerdotes y religiosos del lugar. En el rito solemne estaban presentes millares de religiosas, laicos, amigos extranjeros y representantes del gobierno. Durante la procesión resonaron con fuerza los himnos de acción de gracias al Señor y de gloria a su nombre. Cólera y malaria continúan arreciando en África austral a causa de las inundaciones OMPRESS-ROMA (16-02-07) Las lluvias torrenciales que desde el pasado enero se están abatiendo en Angola, Zambia, Mozambique y Malawi dejan tras de si destrucción y enfermedades. Según la oficina de Coordinación de los Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas (OCHA), más de 120.000 personas se han visto contagiadas por graves infecciones. De estas, cerca de 52.700 han sido trasladadas temporalmente: 27.400 a Mozambique, 13.800 a Madagascar, 6.000 a Angola y 5.500 a Malawi. Los muertos han sido hasta ahora 84, la mayor parte en Angola. Las inundaciones han destruido centenares de hectáreas de campos, además de escuelas, edificios públicos, redes viales, puentes e infraestructuras de comunicación. Las autoridades de Mozambique no han declarado todavía el estado de emergencia, pero han pedido a los habitantes de las áreas golpeadas que se trasladen a zonas más altas, para evitar las inundaciones. Hasta el momento son cerca de 46.500 los mozambiqueños afectados. Han muerto al menos 29 personas; han sido destruidas 4.600 casas, un centenar de escuelas y cuatro centros sanitarios por las tormentas y las inundaciones. La situación no está mejor en Angola. En Cacuaco han muerto 71 personas y 184 familias han perdido todos sus haberes. Las carreteras han quedado sumergidas y los puentes dañados. Las fuertes lluvias han agravado más la epidemia de cólera que comenzó el año pasado. Desde el 1 de enero, se han registrado en total 3.868 nuevos casos en 15 de las 18 provincias angoleñas. Luanda, Cabinda y Benguela son las más golpeadas. En general, las lluvias comienzan en noviembre y terminan en marzo en la mayor parte de los 14 países miembros de la Comunidad de Desarrollo del África Austral (SADC). Sin embargo, las inundaciones de este año han llegado con antelación y todavía falta mucho para que acaben. Los principales ríos de la región como el Pungwe, Lucite, Licungo, Mutumba, Shire y Zambezi, han crecidos más allá del nivel de alerta, y se prevén ulteriores inundaciones. Además del cólera, que ha matado al menos a 143 personas en Mozambique, Angola, Zambia y Zimbabwe, también la malaria está difundiéndose en algunas áreas de la región. |
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