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Jornadas Nacionales de
Delegados de Misiones y la Asamblea General de Obras Misionales
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Benedicto XVI con los obispos de Malí recibidos en su
visita ad limina
Labor de los Jesuitas en Afganistán |
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Jornadas Nacionales de Delegados de Misiones y Asamblea General de las Obras Misionales Pontificias OMPRESS-MADRID (23-05-07) En la tarde de ayer y continuando con las distintas intervenciones previstas en estas jornadas de Delegados de Misiones y Asamblea General de las OMP que está teniendo lugar en Madrid, tuvo lugar la presentación de algunas de las instituciones misioneras como la OCSHA, Obra de Cooperación Sacerdotal Hispanoamericana, la ONG “Misión América” y el SCAM, Servicio Conjunto de Animación Misionera. Anastasio Gil, presidente del Secretariado de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias, subdirector de las Obras Misionales Pontificias y presidente de la ONG “Misión América” explicó a los participantes el origen, naturaleza e historia de esta organización. Fundada en noviembre de 1993, destacó la atención de la misma a los proyectos pastorales y de promoción y desarrollo que presentan los sacerdotes, su carácter laico y de inspiración cristiana, así como el funcionamiento de las diferentes solicitudes de ayudas a los proyectos y su posterior distribución. En este sentido informó que en el último período se han atendido 233 proyectos pastorales equivalentes a una ayuda de 455.636,29 euros que han sido asignados a Perú, Argentina, Venezuela, Brasil, España, Uruguay, Bolivia, Ecuador, Honduras y Chile. En cuanto a los proyectos sociales han sido 114 los aprobados con una cantidad que asciende a 3.691.035,93 euros que han sido asignados a proyectos sociales de 19 países, 14 de América Latina y 5 de África. Laureano Rojo, Provincial de los Combonianos en España y presidente del SCAM, Servicio Conjunto de Animación Misionera, explicó a la Asamblea la tarea misionera que realiza a través de los cauces de la pastoral ordinaria de las diócesis y la importancia de su presencia tanto de testimonio como de animación misionera, un servicio eclesial al servicio de las iglesias locales. Explicó la razón principal de la presencia del SCAM en España que no es otra que la sensibilización, animación y formación misionera del Pueblo de Dios. El SCAM, actualmente, está compuesto por 11 congregaciones femeninas, 8 congregaciones masculinas, OCASHA (Obra de Cooperación Sacerdotal Hispanoamericana) y el IEME (Instituto Español de Misiones Extranjeras) que colaboran con el Servicio Conjunto. “Consideramos –dijo- que la existencia misma del SCAM es un logro importante. Que institutos misioneros distintos trabajen conjuntamente y unan sus fuerzas con un objetivo común, ha requerido tiempo, paciencia y disponibilidad, pero creemos que el testimonio de trabajo intercongregacional que ofrecemos es en sí mismo una buena animación misionera”. Por último, se dedicó un tiempo a las misiones diocesanas y a los hermanamientos entre diócesis españolas y diócesis de otros países a los que proveen tanto de personal como de medios materiales. Benedicto XVI con los Obispos de Malí recibidos en su visita ad limina OMPRESS-ROMA (23-05-07) “¡Vuestras Iglesias locales han de saber que tienen un lugar especial en el corazón y en la oración del Papa!” Con estas palabras el Santo Padre Benedicto XVI se dirigió a los Obispos de la Conferencia Episcopal de Malí, recibidos en visita Ad Limina Apostolorum el viernes 18 de mayo en la residencia pontificia de Castel Gandolfo. El Papa animó a los sacerdotes, religiosos, religiosas, catequistas y fieles laicos “a vivir con generosidad el Evangelio de Cristo que han recibido de sus padres en la fe”. A sus “hermanos en el episcopado” Benedicto XVI los exhortó: “sed ardientes pastores que guíen al Pueblo de Dios como hombres de fe, con confianza y valentía, sabiendo estar cercanos a todos, para suscitar esperanza, incluso en las situaciones más difíciles”. En particular, los alentó a ser para cada uno de su sacerdotes “un padre, un hermano y un amigo”. Los sacerdotes ciertamente cooperan con generosidad en la misión apostólica del Obispo, “viviendo no pocas veces en situaciones humanas y espirituales difíciles. Hoy en día, en que el clero diocesano está llamado a desarrollar un rol más activo en la evangelización, en colaboración fraterna y confiada con los misioneros, a cuya valerosa acción rindo homenaje, es necesario que los sacerdotes vivan su identidad sacerdotal donándose completamente al Señor, para el servicio desinteresado a sus hermanos, sin perder el ánimo frente a dificultades que deben afrontar”. Los sacerdotes encontrarán la fuerza para desarrollar su ministerio en la vida de oración y en la vida sacramental, que para ellos representan “una auténtica prioridad pastoral, que los ayudará a responder con determinación al llamado a la santidad recibido del Señor y a la misión de guiar a los files por el mismo camino”. Citando su Encíclica Deus Caritas est, el Papa Benedicto XVI recordó que “quien reza no desperdicia su tiempo, incluso aunque la situación tenga todas las características de una emergencia y parece empujar únicamente a la acción” (n. 36). Seguidamente, el Santo Padre evidenció la importancia de la formación de los sacerdotes, que “debe ser preparada con gran cuidado” y “no se puede limitar a la transmisión de nociones abstractas”. “Ella debe preparar a los candidatos al ministerio sacerdotal, y por ello debe estar efectivamente vinculada a la realidad de la misión en la vida presbiteral. La formación humana está en la base de la formación sacerdotal. Una atención particular para su efectiva madurez les permitirá dar una respuesta libre a la vida del celibato y de la castidad, don precioso de Dios, y tener en relación a ello una sólida conciencia durante toda su existencia”. Rumbo a la segunda Asamblea especial del Sínodo de Obispos para África, el Papa destacó la urgencia de que los fieles trabajen “al servicio de la reconciliación, de la justicia y de la paz”; invitó así a los laicos a tomar conciencia “de su misión particular en el seno de la misión de la Iglesia” y a comprometerse en la edificación de una sociedad justa, solidaria y fraterna”. A este fin “es indispensable formar laicos competentes para servir al bien común”, en cuya base se coloca el conocimiento de la doctrina social de la Iglesia. El Pontífice recordó, pues, la contribución de la Iglesia y de los institutos religiosos en el campo educativo de las jóvenes generaciones, en la atención por los que sufren y en las obras de caridad. “Sin embargo —subrayó el Papa— estas obras deben ser realmente la expresión de la presencia amorosa de Dios entre las personas necesitadas”. En la parte conclusiva de su discurso, el Santo Padre se detuvo en la pastoral del matrimonio: “cuando el número de matrimonios cristianos se ha ido debilitando, es deber de la Iglesia ayudar a los bautizados, en particular a los jóvenes, a comprender la belleza y la dignidad de este Sacramento en la existencia cristiana”. Finalmente, Benedicto XVI dio gracias al Señor “por los jóvenes que se deciden escuchar la llamada de Dios a servirlo en el sacerdocio o en la vida consagrada” y expresó su satisfacción al observar “que los fieles católicos en Malí mantienen relaciones cordiales con sus hermanos musulmanes. Es fundamental dedicar una justa atención a que se profundicen estos lazos, para de este modo favorecer la amistad y la colaboración fecunda entre cristianos y musulmanes. A este fin, es legítimo que la identidad propia de cada comunidad pueda expresarse visiblemente, en el respeto recíproco, reconociendo la diversidad religiosa de la comunidad nacional y favoreciendo una coexistencia pacífica en todos los niveles de la sociedad”. El Santo Padre concluyó su discurso alentando a los Obispos a continuar su misión al servicio del Evangelio de Cristo: “La esperanza cristiana que debe animaros es un sostén para la fe y un fermento para la caridad. Labor de los jesuitas en Afganistán OMPRESS-AFGANISTÁN (23-05-07) La misión jesuita en Afganistán tiene como objetivo acompañar y asistir a las personas en su empeño por reconstruir sus vidas, sociedad y nación devastadas, ha declarado el provincial jesuita del sur de Asia, padre Hector D’Souza. “Entendemos nuestra presencia en esta tierra como levadura en la masa – como catalizadores que permitan a la comunidad local conseguir la transformación que permita un futuro más esperanzador”, afirmaba el padre D’Souza al inaugurar la misión de Bamiyan el 15 de mayo. “Volver a entrar en Afganistán abre un nuevo capítulo en la historia de los jesuitas en el Sur de Asia. Es de nuevo una llamada de Dios al servicio de la fe y de la promoción de la justicia, una oportunidad dada por Dios de compartir las abundantes bendiciones y recursos de la Asistencia del Sur de Asia con un vecino en gran necesidad”, añadía el provincial. Los jesuitas han estado trabajando en la provincia de Heart, Afganistán, desde el 2005 y Bamiyan es una nueva misión. La Conferencia Jesuita del Sur de Asia propuso que los jesuitas del Sur de Asia, al ser la Asistencia Jesuita mayor y la más cercana a Afganistán, contribuyeran a mitigar la crisis humanitaria que sufre Afganistán. Actualmente hay cinco jesuitas en Afganistán. Los programas que desarrollan incluyen formación de profesores, aumento de las instalaciones de bibliotecas y laboratorios, aportación de materiales escolares, programas de intercambio, cursos de inglés hablado, seminarios en ciencias, y la consolidación de la estructura educativa, con especial interés por los grupos marginados de la sociedad, preparación de los agricultores tanto en las cosechas como en la conservación y comercialización de sus productos agrícolas. |
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