28 de mayo de 2007 - Año II - Nº 262

Entrevista con el P. Vito del Prete, secretario general de la Pontificia Unión Misional del Clero
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El Cardenal Barbarin dirigió la peregrinación a Roma y al Vaticano de una delegación de las OMP de Francia
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Jornada Nacional de la Infancia Misionera 2007 en Perú
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Entrevista con el padre Vito del Prete, secretario general de la Pontificia Unión Misional del Clero

 

OMPRESS-MADRID (28-05-07) El padre Vito del Prete, secretario general de la Pontificia Unión Misional del Clero desde hace año y medio, desvela en esta entrevista a OMPRESS la esencia de esta Obra Pontificia y los objetivos de trabajo de la misma.

 

P: El fundador de la Unión Misional fue el padre Manna, un PIME, (las misiones extranjeras, equivalente al IEME español), como usted, ¿ha sido usted también misionero?

R: Sí. Empecé en Bangla Desh, que fue mi primer destino. Acababa de tener lugar lo que allí llaman la guerra de liberación de Pakistán. Era a principios de los años setenta. El país sufría de una terrible hambruna y tenía, además, seis millones de refugiados en la India. Había violencia y la gente se moría en las aceras. Sólo había un seminario que estaba en Pakistán, puesto que era un solo país. Con la guerra los seminaristas bengalíes volvieron a Bangla Desh y cuando llegaron no había nada, por lo que se me pidió que enseñase filosofía y teología.  Allí estuve unos ocho años. Después volví a Italia, a la dirección general del PIME, durante doce años, donde se me encargó coordinar las misiones de Asia y ocuparme de la formación. Después se me confió el proyecto de Camboya. Era la época posterior a los khmer rojos, que habían matado casi dos millones de personas, en el espacio de cuatro años, prácticamente un tercio de la población camboyana. En las universidades no había quedado nadie, y nos llamaron, porque los profesores habían desaparecido. En Camboya, con los khmer rojos, el que tenía unas gafas era asesinado porque se consideraba, según la jerga marxista, una superestructura a eliminar. Por encargo del gobierno camboyano tuvimos que reconstruir no tanto las casas, los edificios, sino las estructuras docentes, de los departamentos de filosofía, de historia y de sociología y creamos también una cátedra de turismo, con el objetivo de luchar contra la prostitución infantil. También se me encargó la misión de Birmania, de Myanmar. Un país que durante más de cuarenta años ha estado bajo la junta militar, sin libertad. Los seminaristas no podían abandonar el país, porque aquel que salía, no se le daba permiso para volver a entrar. El que deja el país, no vuelve. Empecé a ir con algunas semanas de permiso, así durante cuatro o cinco años, para supervisar el currículo de los estudiantes y la actualización de los sacerdotes.

 

¿Desde su experiencia previa como misionero, de qué forma presentaría la  Unión Misional, cuál es su esencia?

Paulina Jaricot, cuando pensó en las misiones, se dijo que era necesario crear algo que fuera universal, para todos, y así se constituyó la Obra de la Propagación de la Fe. Lo mismo ocurrió con la Infancia Misionera y la Obra de San Pedro Apóstol. Sin embargo, aunque todo el pueblo de Dios estaba llamado a ayudar a las misiones y a la evangelización, el anuncio del Evangelio se reservaba siempre a unos pocos; a los misioneros que partían. Había ayudas económicas, cooperación, oración, sacrificio y ofrendas, pero, en realidad, no era toda la Iglesia la que evangelizaba.

Un hombre, el padre Manna, que ya es beato, que pasó diez años en Birmania como misionero, obligado a volver por enfermedad tres veces, comprendió que aunque hubiera miles y miles de misioneros que partieran al mundo no cristiano, no harían nunca toda la obra de la evangelización, siempre serían pocos. Entonces, ¿cuál es el problema? El problema es que toda la Iglesia debe convertirse en misionera. Y aquí es donde entra la Pontificia Unión Misional. Es necesario que los obispos, los pastores, los párrocos, los sacerdotes, los formadores de las comunidades estén formados misionalmente y formen misionalmente a toda la comunidad cristiana confiada a su cuidado. Es decir, si tenemos un párroco, un obispo, verdaderamente misionero toda su comunidad, toda su diócesis, será misionera y participará toda ella en la evangelización, de forma que todas las Iglesias se convertirán en misioneras. Formemos, entonces, esta unión de obispos, de sacerdotes, que se unan en esta pasión misionera y la transmitan al pueblo de Dios. De aquí vendrán las vocaciones, la espiritualidad misionera, de aquí vendrá la cooperación misionera y, como consecuencia, el que los obispos envíen sus sacerdotes a las misiones.

 

P: Puede decirse que el padre Manna adelantó la encíclica Fidei Donum, de la que este año celebramos el cincuenta aniversario.

El padre Manna expresó la sustancia de los Fidei Donum, y esto en 1922. Él decía que quería que cada región eclesiástica tuviera un seminario para las misiones extranjeras, diocesanas, no de institutos misioneros, de forma que fueran los mismos obispos los que les enviasen. La Unión Misional es la obra que debería dar la pasión, la espiritualidad a toda la cooperación misional de la Iglesia, al resto de las Obras Misionales Pontificias,  a todo el pueblo de Dios, a la pastoral, a la catequesis, a todo. Debe formar a los sacerdotes, a los religiosos, a los seminaristas en este espíritu.

 

P: ¿Qué objetivos se plantea actualmente en la Unión Misional?

Antes de nada es necesario reafirmar la necesidad y la urgencia de la evangelización, porque hoy más que nunca es necesario que se anuncie el Evangelio. Hay que tener en cuenta la globalización,  la secularización, los potentes medios de comunicación que están destruyendo culturas e identidades religiosas… Actualmente la evangelización es más urgente que nunca. Un punto en el que estoy insistiendo es que las Iglesias no están llamadas solamente a cooperar, las iglesias tienen que evangelizar directamente, deben estar implicadas directamente en la evangelización. Todas las iglesias están llamadas, no sólo a mandar recursos económicos, sino también a mandar a sus propios miembros a otras iglesias a evangelizar en comunión entre las iglesias. Por eso he querido que la revista Omnis Terra, que dirijo desde la Unión Misional, sea positiva. Debe contribuir a configurar la personalidad apostólica, no a hacer una teología abstracta que no sirve para nada ni a nadie. Crear una personalidad apostólica, encender la pasión por la evangelización, por la misión. Fundada teológicamente, espiritualmente, pero debe crear una mentalidad de reino de Dios y de participación en la misión.

Segundo punto, es necesario que se asuma algo que actualmente vive un momento favorable: la comunión entre las Iglesias. Las iglesias se reconocen como iglesias hermanas, como iglesias hermanas para la misión. Intento establecer relaciones, pero no sólo a nivel de amistad, sino específicas, es decir, entender que si nosotros no captamos lo esencial, las motivaciones fundamentales de la espiritualidad apostólica y si éstas no prenden en los obispos, los sacerdotes, los formadores… el resto no sirve para nada. No se puede reducir la misión a una recogida de fondos, que ni siquiera es lo más importante, en términos del reino de Dios. Esto debe ser signo de la caridad, de la condivisión de los bienes, espirituales o personales. Ha de haber una profunda motivación espiritual. Si se gana un obispo, un sacerdote, una religiosa, un religioso para la pasión del Reino de Dios, de la misión, esta persona irradiará verdaderamente la misionariedad. Es necesaria esta motivación. Muchas naciones están actualmente trabajando para dar un apoyo espiritualmente fuerte a la evangelización. Hay un despertar enorme.

 

P: ¿De esto es un ejemplo lo que en España llamamos las misiones diocesanas?

Este año acabamos de celebrar los cincuenta años de la Fidei Donum con un congreso internacional sobre ella, con más de cincuenta conferencias episcopales representadas, de 60 o 70 países. Responde a la idea de que son todas las iglesias las que deben evangelizar, no sólo cooperar. Iglesias jóvenes e iglesias menos jóvenes, todas. España se ha anticipado, ha previsto la Fidei Donum, porque ya en 1948 se creó la OCSHA (Obra de Cooperación Sacerdotal Hispano Americana): sacerdotes diocesanos que parten a otros países al servicio de los obispos locales para evangelizar. España ha previsto proféticamente la Fidei Donum., se ha anticipado. En cuanto a los hermanamientos entre parroquias, es necesario coordinarlos a nivel nacional, para evitar concentrar en un solo punto gran cantidad de recursos y personas, mientras se descuidan otros. La evangelización no es visibilidad sino pasión por el reino de Dios. Es necesario que el protagonismo dé un paso atrás para que el único protagonista sea el reino de Dios y el Espíritu Santo.

 


El Cardenal Philippe Barbarin dirigió la peregrinación a Roma y al Vaticano de una delegación de las Obras Misionales Pontificias de Francia

 

OMPRESS-ROMA (28-05-07) “Junto con el Cardenal Philippe Barbarin, Presidente de las Obras Misionales Pontificias de Francia, hemos querido mostrar nuestro agradecimiento a todas las personas cercanas a las OMP de Francia y a nuestros benefactores, de manera particular a aquellos que trabajan en el ámbito del ‘Comité de apoyo de la Casa de Loreto’, constituido en el 2002”, declara a la Agencia Fides Gaëtan Boucharlat de Chazotte, Secretario General del Consejo de Administración de las OMP francesa, miembro de la delegación que realizó la peregrinación a Roma y al Vaticano.

La delegación, guiada por el Cardenal Philippe Barbarin, Arzobispo de Lyón, Primado de las Galias y Presidente de la Asociación Francesa de las Obras Misionales Pontificias, fue recibida en audiencia por el Papa Benedicto XVI el miércoles 23 de mayo. La delegación visitó también la sede de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos donde se encontró con el Cardenal Ivan Dias, Prefecto de la Congregación, con Mons. Robert Sarah, Secretario de la Congregación, y con Mons. Henryk Hoser, Secretario Adjunto y Presidente de las Obras Misionales Pontificias.

Durante la peregrinación el Cardenal Barbarin condecoró con una distinción pontificia a dos laicos que se han distinguido particularmente por su ayuda a las OMP. Se trata del señor Robert Halley, Presidente del Grupo Carrefour, con el título de Comendador de San Gregorio Magno, y al señor Henri Montagne, notario y Vicepresidente de la estructura civil de la POM, con el título de Caballero de la Orden de San Gregorio Magno.

La Agencia Fides les hizo algunas preguntas sobre cómo es posible vivir en el mundo de hoy la generosidad cristiana y sobre la importancia de colaborar entre laicos y sacerdotes en la común misión de difundir el Evangelio. “Pienso que cuando uno en el transcurso de su vida ha recibido medios que son fruto de una circunstancia favorable, no somos nosotros quienes los poseemos sino solamente sus administradores para permitir que estos se usen a favor del bien común y a favor del hombre”, afirma Robert Halley, y añade, “los laicos tiene que asumir su responsabilidad en la administración de las actividades concretas, en la gestión de los bienes materiales, permitiendo que los sacerdotes se concentren en su misión de guías espirituales”.

“En el Evangelio se dice que algunas personas asistían a Cristo y a sus amigos compartiendo con ellos sus bienes”, recuerda Henri Montagne, “En mi caso yo pongo a disposición mi tiempo y mis capacidades administrativas en la gestión de las Obras Misionales Pontificias. Que se trate de dinero o de tiempo personal es lo mismo, son riquezas que se ponen a disposición de la Iglesia. Es una exigencia para nosotros y es una exigencia de la Iglesia. Es una misión a beneficio de otros. Se trata de vocaciones y de talentos distintos: algunos tienen vocación de sacerdotes para acompañar a las personas en su fe, otros tienen encargos económicos y sociales. Es necesario que cada uno responda según sus propias capacidades y actitudes. Pero el espíritu es el mismo y la misión es una sola: la de difundir la Buena Noticia siendo testigos del Evangelio”.


Jornada Nacional de la Infancia Misionera 2007 en Perú

 

OMPRESS-LIMA (28-05-07) Las Obras Misionales Pontificias de Perú han celebrado este domingo 27 de mayo, la Jornada Mundial de la Infancia Misionera 2007 con el lema “Señor, somos tus discípulos: ¡Haznos tus pequeños misioneros!”. Por este motivo el sábado 26 se llevó a cabo en Lima un encuentro en el coliseo del Colegio Claretiano, en San Miguel, que contó con la participación de cientos de niños y niñas de los colegios y parroquias de la capital. Durante el evento, que se realizó de 9:00 de la mañana a la 1:00 de la tarde, los niños participaron en una Santa Misa y compartieron momentos de música, oración, teatro y juegos.

En Huancayo, cientos de niños recorrieron el sábado 19 de mayo las principales calles de la ciudad, en el marco de la segunda peregrinación que realizan los niños de la Infancia Misionera.

En Arequipa, las OMP realizaron el domingo 27 el Festival Infantil Misionero en el Auditorio de la Parroquia San Juan Bautista de Yanahuara, en el que participaron los niños y niñas de las Instituciones Educativas y parroquias de la ciudad. Durante el evento se celebró la Eucaristía presidida por el Arzobispo de Arequipa, Mons. Javier del Río Alba.

Según ha afirmado el director diocesano de las Obras Misionales Pontificias de Arequipa, el padre Víctor Livori, el lema de este año es muy especial, pues está en sintonía con la realización de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano. “Quien es realmente un discípulo de Jesús, quiere imitarlo, y seguir sus pasos, para también ser su misionero”.

 


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