|
|
n año más queremos resaltar la importancia de la Infancia Misionera. Para ello hemos pensado hacer realidad aquello de “manos a la obra”. No podemos pararnos. Es necesario remangarse y ponernos a trabajar con los niños y para los niños. Dentro de poco les tocará construir un mundo más en consonancia con los valores del Evangelio. Para eso conviene trabajar desde estos momentos sin miedos y con valentía. Hemos de presentarles con ilusión y realismo todo lo que han de aprender para formarse como hombres y mujeres del futuro. La confusión que hoy se cierne en la sociedad y que se ha ido fraguando con el paso del tiempo, hemos de desenmascararla sin titubeos y con firmeza. La causa de la misma hunde sus raíces en el relativismo. ¡Cuánto daño se puede hacer, y de hecho se está haciendo, a los que llevarán sobre sus hombros los destinos de la sociedad dentro de pocos años! Por ello conviene movilizarse y preparar con audacia a los niños que, como planta tierna, reciben todo y lo asumen con sencillez y asombro.
Para ello, los medios de comunicación social, que son el “púlpito” desde donde se debe enseñar a vivir y orientar la vida en la verdad, deben echar una mano. Desgraciadamente son frecuentes las veces que nos hallamos ante informaciones o programas interesados que contradicen y amenazan a la persona con modos de vida rastreros; son la “basura” que nada tiene que ver con la identidad de la naturaleza humana, llamada a la armonía y a la belleza. En este campo hay que ponerse “manos a la obra”. Y son las familias, apoyadas por las parroquias, el colegio y los diversos ámbitos de Iglesia, quienes deben llegar a los niños para presentarles el seguimiento de Jesús como lo más hermoso que hay en la vida. Quien va tras las huellas de Cristo hace de su vida un camino. Los diez mandamientos son el mejor programa de vida cristiana, más aún, de experiencia humana. Tanto los tres primeros, que hacen referencia a Dios, como los siete restantes, que hacen referencia al prójimo, nos muestran el modo de hacer el bien y rechazar el mal.
Desde Obras Misionales Pontificias se está preparando todo un material catequético, muy bueno, para niños. Invito a las parroquias, escuelas, colegios y familias a utilizarlo con ellos, ya que ellos son los que más necesitan orientaciones claras y firmes. Pongámonos todos “manos a la obra” para proclamar clara y gozosamente que ser cristiano hoy es la aventura más hermosa que vivirse pueda. Es este un momento importante para ayudar a comprender lo que significa la infancia en la Iglesia. Desde Infancia Misionera queremos mostrar el rostro amable de los niños que son los “pequeños misioneros” y que han de llevar a los demás el mensaje de Jesús.
|