Por Xavier Ilundain

 

      

¿Habéis visto las procesiones de Semana Santa?

Bajo los pasos de cada cofradía van los costaleros. Se llaman así porque  llevan a Jesús a cuestas.

En no pocas ciudades y pueblos esos costaleros son chicos muy poco más mayores que tú. Sacan en hombros a Jesús  por las calles de su ciudad o su pueblo. Algunos luego dicen que ya lo harán siempre.

Si Jesús llevó a cuestas la cruz pensando en nosotros, ellos llevan a cuestas a Jesús “con su cruz a cuestas” pensando en él y queriéndolo mucho. 

Se dicen a sí mismos: -Te vamos a llevar por las calles como si fuera en brazos, para que no sufras.

Da gusto ver que Raúl, Jaime, Javi, Sergio, Pepe, Fran, Curro, Miguel, Gonzalo, Borja, Julio, Fabián y otros, que, con sus pocos años, arriman el hombro y se emocionan cuando el capataz del paso da la orden de arrancar. 

El capataz del paso no tiene más de cuatro años más que los costaleros. Él es quien les guía desde fuera, porque ellos no ven.  Primero golpea el yunque del paso con un pequeño martillo. Ellos arriman el hombre y luego grita fuerte: -“Al cielo”. 

Se levanta el paso como un tiro, y parece que quieren enviar a Jesús a las nubes para que se escape del sufrimiento de la pasión. Avanzan luego moviéndose de lado a lado, para que parezca que la estatua de Jesús camina. Por eso yo, cuando veo los pies de estos jóvenes costaleros pienso:

- Mira, son los pies mismos de Jesús y sirven para que Jesús se acerque a todos los que están en las calles, a los que salen a los balcones, a  los que se santiguan cuando pasa, a los que sacan fotos con el móvil y a los que lloran de emoción porque el rostro del Cristo es precioso y les conmueve.

- El capataz, al verlos caminar así les grita: 

- ¡Muy bien, chicos, pero despacio, acunándole, que está pasando mucho por nosotros! ¡Cuidadlo bien!

- Los veo pasar, y pienso: yo también llevo a Cristo conmigo y lo tengo que cuidar; como ellos; como los mejores porque le quiero. 

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