|
|
|
|
|
Benedicto
XVI a las Obras Misionales Pontificias: la misión es un deber y un
derecho Una
doctora iraquí nombrada mujer católica del año en Inglaterra La Iglesia
birmana en ayuda a los desplazados por el tifón Cerca de
500 niños participan en la 49 Javierada Escolar |
|
Benedicto XVI a las Obras Misionales Pontificias: La misión es un deber y un derecho OMPRESS-ROMA (19-05-08) “La evangelización no es sólo un deber sino también un derecho irrenunciable, como expresión propia de la libertad religiosa”, ha manifestado Benedicto XVI a los Directores Nacionales de las Obras Misionales Pontificias que están celebrando en Roma su Asamblea General, a los que recibió en audiencia el pasado sábado en la sala Clementina del Vaticano. Por su importancia reproducimos a continuación el texto completo del discurso de su santidad. Señor cardenal, venerados hermanos en el episcopado y en el sacerdocio, queridos hermanos y hermanas. Me siento especialmente feliz de encontrarme con todos vosotros, que estáis directamente comprometidos con las Obras Misionales Pontificias, organismo al servicio del Papa y de los obispos de las Iglesias locales para llevar a cabo el mandato misionero de evangelizar a las gentes hasta los confines de la Tierra. Al señor cardenal Ivan Dias, Prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, dirijo, en primer lugar, mi cordial gratitud por las palabras que me ha dirigido en nombre de todos los presentes. Extiendo mi saludo al Secretario y a todos los colaboradores del dicasterio misionero, sacerdotes, religiosos y religiosas, laicos y laicas. Queridos, gracias a vuestra intensa labor se convierte en una realidad efectiva la afirmación del Concilio, según la cual “toda la Iglesia por su propia naturaleza es misionera”. Las Obras Misionales Pontificias tienen el carisma de promover entre los cristianos la pasión por el Reino de Dios, que se establece en todas partes gracias a la predicación del Evangelio. Surgidas con este aire universal, han sido un instrumento precioso en manos de mis predecesores, que las han elevado al rango de Pontificias, recomendando a los obispos que las instituyeran en sus diócesis. El Concilio Vaticano II ha reconocido con justicia su primer lugar en la cooperación misionera “que son los medios de infundir en los católicos, desde la infancia, el sentido verdaderamente universal y misionero, y de recoger eficazmente los subsidios para bien de todas las misiones, según las necesidades de cada una” (Ad Gentes, 38). El Concilio ha profundizado especialmente la naturaleza y la misión de la Iglesia particular, reconociendo su plena dignidad y responsabilidad misionera. La misión es una tarea y un deber de todas las Iglesias que, como vasos comunicantes, condividen personas y recursos para llevarla a cabo. Cada Iglesia local es un pueblo elegido entre las gentes, convocado en la unidad del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, para que anuncie “las maravillas de quien los llamó de las tinieblas a la luz admirable” (Lumen Pentium, 10). Ella es el lugar donde el Espíritu se manifiesta con la riqueza de sus carismas, otorgando a cada fiel la llamada y la responsabilidad de la misión. La suya es una misión de comunión. A los gérmenes de disgregación entre los hombres, que la experiencia cotidiana muestra tan enraizados en la humanidad a causa del pecado, la Iglesia local contrapone la fuerza generadora de unidad del Cuerpo de Cristo. El Papa Juan Pablo II podía afirmar con alegría que “se han multiplicado las Iglesias locales provistas de Obispo, clero y personal apostólico propios;… la comunión entre las Iglesias lleva a un intercambio eficaz de bienes y dones espirituales;… se está afianzando una conciencia nueva: la misión atañe a todos los cristianos, a todas las diócesis y parroquias, a las instituciones y asociaciones eclesiales” (Redemptoris Missio, 2). Gracias a la reflexión que han desarrollado en estos decenios, las Obras Misionales Pontificias se han insertado en el contexto de los nuevos paradigmas de la evangelización, y del modelo eclesiológico de comunión entre las Iglesias. Está claro que son Pontificias, pero por derecho son también episcopales, en cuanto instrumentos en las manos de los obispos para llevar a cabo el mandato misionero de Cristo. “Aun siendo las obras del Papa, las Obras Misionales Pontificias son también del entero episcopado y de todo el Pueblo de Dios” (Pablo VI, Mensaje para la Jornada Mundial de 1968). Son el instrumento específico, privilegiado y principal para la educación en el espíritu misionero universal, para la comunión y la colaboración inter-eclesial al servicio del anuncio del Evangelio (Cfr. Estatutos, 18). En esta fase de la historia de la Iglesia, que se ha reconocido misionera por su propia naturaleza, el carisma y la labor de las Obras Misionales Pontificias no se han agotado, y no deben desaparecer. Todavía sigue siendo urgente y necesaria la misión de evangelizar la humanidad. La misión es un deber al que es necesario responder: “¡Ay de mí si no predicara el Evangelio!” (1 Corintios 9, 16). El apóstol Pablo, al que la Iglesia un año especial en recuerdo de los dos mil años de su nacimiento, comprendió en el camino de Damasco y experimentó después en el curso de su ministerio que la redención y la misión son actos de amor. Es el amor de Cristo el que lo empuja a recorrer los caminos del imperio romano, a ser heraldo, apóstol, pregonero del Evangelio (Cf. 2 Timoteo, 2, 1, 11), y a hacerse todo a todos, para salvar a toda costa a alguno (Cf. 1 Corintios 22). “El que anuncia el Evangelio participa de la caridad de Cristo, que nos amó y se entregó por nosotros (Cf. Efesios 5, 2), es su emisario y suplica en nombre de Cristo: ¡reconciliaos con Dios! (2 Corintios 5, 20)” (Congregación para la Doctrina de la Fe, Nota doctrinal acerca de algunos aspectos de la evangelización, n. 11). Es el amor quien nos debe empujar a anunciar con franqueza y coraje a todos los hombres la verdad que salva (Cf. Gaudium et Spes, n. 28). Un amor que debe irradiarse a todas partes y alcanzar el corazón de todo hombre. Los hombres, de hecho, esperan a Cristo. Las palabras de Jesús, “id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado” (Mateo 28, 19-20), constituyen todavía un mandato obligatorio para toda la Iglesia y para cada fiel de Cristo. Este empeño apostólico es un deber y también un derecho irrenunciable, expresión propia de la libertad religiosa, que tiene sus correspondientes dimensiones ético-sociales y ético-políticas (Cf. Dignitatis Humanae, 6). A las Obras Misionales Pontificias se les pide que hagan de la Missio ad Gentes el paradigma de toda la actividad pastoral. A ellas, y en especial a la Pontificia Unión Misional, compete “promover y difundir cada vez más en el pueblo cristiano el misterio de la Iglesia, es decir, este activo espíritu misionero” (Pablo VI, Graves et Increscentes). Estoy seguro de que seguiréis comprometidos con todo vuestro entusiasmo, para que vuestras Iglesias locales asuman cada vez de forma más generosa su parte de responsabilidad en la misión universal. A todos, mi bendición.
Una doctora iraquí nombrada mujer católica del año en Inglaterra. OMPRESS-LONDRES (19-05-08) La doctora Suha Rassam, fundadora de la organización Cristianos Iraquíes en Necesidad (ICIN) y autora del libro Christianity in Irak (Cristianismo en Irak), ha sido nombrada mujer católica del año en el Reino Unido. La doctora Rassam creó esta organización el año pasado con un grupo de amigos iraquíes del área de Londres para proporcionar apoyo económico y espiritual a los cristianos iraquíes tanto en Irak como en otros países como Siria y Jordán, donde actualmente muchos están refugiados. Originaria de Mosul, en el norte de Irak, la doctora Rassam ejerció la medicina antes de ser nombrada profesora de medicina en la Universidad de Bagdad. En 1990 llegó al Reino Unido y trabajó en diversos hospitales de Londres hasta su jubilación en el 2005. Creados en 1968, los premios a las Mujeres Católicas del Año son otorgados por representantes de varias organización católicos, como la Unión de Madres Católicas, la Liga de Mujeres Católicas y la Asociación Nacional de Familias Católicas. La portavoz del premio, Joanna Bogle, indicaba que “los premios se destinan a mujeres que han hecho una aportación excepcional a la vida católica. Las ganadoras no reciben dinero, sólo amor, apoyo y admiración de las demás mujeres católicas”. La doctora recibirá un premio en un almuerzo en el Thistle Hotel de Londres el 10 de octubre. La doctora Rassam visitó, a principios de año, a las familias iraquíes refugiadas en Siria para ver cómo les podría ayudar mejor ICIN. En Alepo, se encontró con el obispo de la ciudad, Antoine Audo, de la Iglesia católica caldea y con el obispo de la Iglesia siro-ortodoxa, Yuhanna Ibrahim. La doctora pudo comprobar cómo las familias iraquíes, “a pesar de todas las ayudas que reciben, se encuentran en una situación desesperada y necesitan de más apoyo no sólo financiero sino también psicológico”, relataba en un informe la misma doctora.
La Iglesia birmana en ayuda de los desplazados por el tifón. OMPRESS-MYANMAR (19-05-08) Sigue adelante el trabajo de campo de la Iglesia birmana para ayudar a los desplazados del ciclón Nargis, informa AsiaNews. Desde Italia, el Pontificio Instituto de Misiones Extranjeras, muy vinculado a la Iglesia birmana, ha lanzado la campaña “Sanamu Mieta” (Simpatía y Amor). Las diócesis golpeadas por el desastre, Rangún, Mawlamyine y Pathein, han organizado grupos de socorro y en las parroquias se han preparado campos para los refugiados. En Pathein, el obispo, Mons. John Hsane Hgyi, con algunos sacerdotes, ha formado un equipo que está recorriendo la zona para recoger a los desplazados y llevarlos a los dos centros de acogida preparados en las instalaciones de las parroquias de Kanazogon y Myaungmya. “Les damos comida, medicina y hasta ahora hemos logrado acoger a mil personas”, según refiere una fuente local. “El próximo objetivo es lograr formar dos grupos de médicos voluntarios que puedan entrar en el territorio de la diócesis y asistir a los casos más urgentes, la gente y sobre todo los niños mueren de hambre, y el cólera y la disentería han causado ya numerosas víctimas entre los más débiles”. La archidiócesis de Rangún también ha creado un comité especial para la emergencia. La junta militar, sin embargo, ha cerrado el acceso a las zonas del ciclón a todos los extranjeros y a los no residentes, haciendo que sea imposible una intervención adecuada. Y mientras se agrava la crisis humanitaria – fuentes no oficiales hablan de 200.000 muertos – las ayudas extranjeras todavía están bloqueadas en la frontera a la espra de los permisos de las autoridades birmanas y los pocos que logran entrar son “robados” por el ejército. La Onu declara que sólo ha llegado a 270.000 de los 1,5 millones de supervivientes necesitados de ayuda. Agence France Press ha denunciado que los soldados se apropian de las ayudas. Un residente de Rangún, vecino de los militares, ha declarado que la comida de calidad – como los bizcochos energéticos distribuidos por el Programa Mundial de Alimentos – se cambia por comida de escasa calidad producida por el ministerio de Industria. Los alimentos “buenos” probablemente se vendan en el mercado negro o los consuma directamente el ejército. Y se está preparando una nueva tempestad tropical cerca del país que podría volverlo a golpear en forma de un nuevo tifón.
Cerca de 500 niños participan en la 49 Javierada escolar OMPRESS-PAMPLONA (19-05-08) El pasado sábado cerca de medio millar de alumnos navarros recorrieron los siete kilómetros que separan Sangüesa de Javier para participar en la 49 Javierada escolar. Los jóvenes peregrinos, procedentes de distintos colegios y parroquias de Navarra, asistieron a su llegada a Javier a la misa que ofició Mons. Francisco Pérez González, arzobispo de Pamplona y Tudela y director nacional de las Obras Misionales Pontificias. El arzobispo transmitió a los niños un mensaje de gratitud por haberse acercado a la cuna de San Francisco Javier, patrono de las misiones, y les animó a “ser testigos de amor y de paz”, como lo fue Jesús y Javier, y a convertirse en hermanos de todos los niños del mundo. Por la tarde, la fiesta continuó en Javier con un festival de canciones misiones en la que participaron cuatro grupos en representación de los colegios navarros. Con la visita al castillo de Javier finalizó la peregrinación escolar de este año.
Este servicio es
gratuito y se envía sólo las direcciones que lo han solicitado. |