5 de septiembre de 2008 - Año III - Nº 524

Entrevista a Alejandro Peñalta, misionero carmelita en Burkina Faso
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La hermana Clara, Misionera Cruzada de la Iglesia, antes de partir hacia Guinea Ecuatorial
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XXVII Jornadas Diocesanas de Reflexión Misionera en Madrid
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678 personas participan en el Congreso Misionero Nacional en Fátima, Portugal
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Entrevista a Alejandro Peñalta, misionero carmelita en Burkina Faso

OMPRESS-CIUDAD REAL (5-09-08) A continuación reproducimos la entrevista al misionero Alejandro Peña, realizada por la diócesis de Ciudad Real.

Burkina Faso es un país situado en el centro-oeste del continente africano. Con una superficie de 274.200 klm2 y una población de 13.500.000 habitantes, Burkina Faso es el tercer país más pobre del mundo. El 75% de la población subsiste gracias a una economía agraria. El índice de analfabetismo supera el 76%.

La Orden de los Carmelitas llegó a Burkina Faso en el año 2000. La primera comunidad carmelita fue erigida en la ciudad de Bobo-Dioulasso, la segunda capital importante del país. Desde el mes de septiembre de 2006, la misión abrió otra comunidad en uno de los barrios periféricos de la capital del país, Ouagadougou.

La comunidad carmelita de Ouagadougou se ocupa principalmente de la formación humana, de jóvenes que manifiestan un interés por comprometerse en la construcción de un futuro mucho más justo para su país. Actualmente, la comunidad está compuesta por 10 personas: un religioso carmelita español, otro religioso burkinabé y ocho jóvenes también de Burkina.

El padre Alejandro Peñalta es Carmelita Descalzo y durante 12 años ha sido misionero en Venezuela, en estos momentos lleva 4 años realizando su misión en Burkina Faso (África). Alejandro es natural de Córdoba pero lleva 30 años residiendo con su familia en Ciudad Real.

“Aquí me siento testigo privilegiado de cómo Jesucristo está vivo, cargando con la cruz de estas personas y realizando en ellos el gran milagro de vivir”

-Usted pertenece a la orden Carmelita que lleva muchos años realizando una importante labor en África. ¿En qué consiste su trabajo en Burkina Faso?

Mi trabajo fundamental en Burkina Faso es la formación de los jóvenes que llaman a nuestra puerta y desean vivir nuestro estilo de vida como carmelitas. Es un reto apasionante poderlos ayudar desde el Evangelio a creer en ellos mismos y a descubrir que el futuro de su pueblo depende de su capacidad de entrega al servicio de los que no tienen nada. Junto a este grupo de jóvenes trabajamos a diario como comunidad en medio de este pueblo que sufre hambre, intentando llevarles esperanza e ideas que puedan desarrollar por sí mismos.

-¿Qué es lo que más falta le hace a la población de este país africano?

Burkina Faso con 13.500.000 habitantes, es un país con escasos recursos naturales, la tierra es arcillosa y por tanto pobre para el cultivo, el agua es muy escasa, los ríos son pocos y de escaso caudal, todo el año se depende de la época de lluvias, si llueve en el tiempo propicio se podrá cultivar y habrá comida para el año, pero si no es así habrá hambre y miseria como es el caso de este año; las industrias son mínimas; el gobierno con 32 ministerios vive envuelto en la corrupción; el analfabetismo es del 80% en los hombres y del 90% en las mujeres; la mortalidad infantil es 121,4 por 1000 y la esperanza de vida es de 47 años; los católicos somos apenas un 12% de la población frente al 60% musulmán y el resto de religión tradicional.

La gran necesidad de Burkina y de toda África pasa por la toma de conciencia de los países más ricos del mundo. Acabamos de ser testigos de los acuerdos que el G-8 (Estados Unidos, Japón, Canadá, Alemania, Reino Unido, Francia, Italia y Rumania) ha llevado a cabo en su última cumbre de Japón, ignorando los objetivos que se habían fijado en la anterior cumbre para reducir la pobreza en 2015 y por tanto de entregar los millones necesarios para cumplir los compromisos adquiridos. Si no hay un auténtico deseo, por parte de los países ricos, de ayudar a los países más débiles, cuya vulnerabilidad se ha visto acrecentada a causa de las especulaciones y turbulencias financieras y de sus efectos perversos sobre los precios de los alimentos y de la energía, realmente la pobreza en África no se frenara sino que se acrecentará.

-¿En qué proyectos estáis trabajando en la actualidad?

En esta realidad dura de entender y aceptar estamos viviendo y trabajando porque estamos convencidos que desde la Fe en Jesucristo podemos ayudar a la transformación de este país, pero conscientes que somos apenas una gota de agua en medio del océano, no poseemos recursos económicos, sólo contamos con nuestra buena voluntad y las ayudas de personas generosas que desde el exterior apoyan los diferentes proyectos:

- Construcción de un colegio para niños sin escolarizar

- Centro de formación de corte y confección para jóvenes sin escolarizar

- Atención a los presos y sus familias

- 500 niños apadrinados por todo el país

- Cuatro comedores que alimentan diariamente a 300 niños

- Becas de estudio

- Construcción de viviendas

- Apoyo a micro proyectos familiares

Cada uno de estos proyectos sale adelante gracias a un gran equipo de voluntarios que desde España trabajan con constancia y generosidad por recaudar los fondos necesarios. Caritas Diocesana de Ciudad Real y la Parroquia de Villarrubia de los Ojos, han financiado el proyecto de los comedores para trescientos niños de 1 a 15 años, en su mayoría huérfanos de padre y en grave estado de desnutrición, pero hay millones en su misma situación.

-Vivir en el tercer país más pobre del mundo no debe ser nada fácil. ¿Qué le mantiene allí?

Vivir en este país no es un sacrificio, sino todo lo contrario, es una gracia enorme que Dios me ha concedido, al poder descubrir su presencia en torno a los más frágiles de la tierra. Aquí me siento testigo privilegiado de cómo Jesucristo está vivo, cargando con la cruz de estas personas y realizando en ellos el gran milagro de vivir, que no deja que se muera la esperanza del corazón de estos hombres y mujeres. Me preguntáis qué me mantiene aquí y mi respuesta es simple: el amor. Se que el amor es lo único que salva y es verdad que los amo con todas mis fuerzas, aunque las fuerzas sean pocas, pero el deseo de amar da pleno sentido a mi presencia aquí.

-¿Qué se siente al comprobar día a día la falta de alimentos y medicinas entre toda la población de un país?

Convivir con el hambre y la enfermedad me ha hecho sentir a lo largo de estos años muchas sensaciones diferentes: rabia, impotencia, dudas de fe, deseos de solucionar el problema por mi mismo, pero hoy con una visión más serena del sufrimiento de este pueblo y consciente que no puedo solucionarlo, sólo puedo decir una cosa: “aquí estoy Señor para hacer tu voluntad” y quemarme en medio de ellos dándome y compartiendo sus sufrimientos, así como sus esperanzas y alegrías. Pero hay un sentimiento mucho más fuerte que he desarrollado en África, por gracia de Dios, la necesidad de la oración y la posibilidad de entregarme a cada persona que Dios pone en mi camino.

-Son muchas las personas que en los últimos años se animan a echar una mano a los más necesitados del mundo durante un período de su vida. ¿Qué diferencia hay entre un misionero y un voluntario de una ONG?

Las ONGs son una realidad positiva en la puesta en marcha de muchos proyectos de ayuda al desarrollo; detrás de cada uno de estos organismos existen muchos voluntarios, hombres y mujeres que desde sus hogares o en pleno campo de acción colaboran en silencio al sostenimiento de cada una de ellas, signo de la sensibilización, cada vez mayor, de la población mundial hacia el Tercer Mundo. Para mí la diferencia entre un misionero y un voluntario de una ONG es su entrega personal, que va más allá de los proyectos, es capaz de dar su vida para que surja la fe y la esperanza en el corazón de cada persona y desde ahí la fuerza para luchar en la construcción de su propio futuro.

-¿Qué le diría a la gente de España, en concreto a los cristianos de nuestra diócesis que es la suya?

A cada uno de vosotros, cristianos de Ciudad Real, os animo a ser misioneros, ahí en vuestra tierra o donde sintáis que el Señor os llama, pero que ésta vocación que existe en vuestro corazón no se pierda. Ser misionero no es otra cosa que ser testigos del amor de Jesucristo y desde ahí amar sin medida. En vuestra diócesis trabaja Caritas Diocesana, una Misión abierta de la que tú tomas parte, sensible siempre al grito del pobre, ¡no la dejéis sola!, ¡colaborad con ella! porque al hacerlo estáis ayudando a miles de hombres y mujeres de vuestra diócesis necesitados; en el mundo entero es una de las organizaciones más reconocidas y valoradas por creyentes y no creyentes. Siempre he encontrado en Caritas-Ciudad Real auténticos hermanos con grandes deseos de ayudar y servir, en estos momentos buscan para nuestra misión un vehículo apto para poder llevar adelante con más eficacia nuestra misión.

A todos los que leéis estas líneas os digo: ¡Animo! Hay mucha gente que os necesita y cuenta con vosotros. ¡Que Dios os bendiga!

 

La hermana Clara, Misionera Cruzada de la Iglesia, antes de partir hacia Guinea Ecuatorial

OMPRESS-ALBACETE (5-09-08) La hermana Clara, de las Misioneras Cruzadas de la Iglesia, a sus 69 años se va a Guinea de misionera con toda la ilusión que cuando fue de misionera a Méjico a los 23 años, donde estuvo 18 y después cuatro años en Camerún. Ahora deja Albacete para aterrizar en Bata. Reproducimos a continuación una entrevista realizada por Cesar Tomás.

 La hermana Clara da honor a su nombre: es una mujer llana, sencilla, disponible a todo lo que la Iglesia, por medio de su congregación, la necesite.

- ¿Qué significa el nombre de vuestra congregación ‘Misioneras Cruzadas de la Iglesia’?

Una cruzada de amor en torno a la Iglesia. Esta frase te puede sonar un poco abstracta por eso te digo nuestro lema: “BAJAR A LA CALLE”. Este lema es como una contraseña, un proyecto de vida. Como dijo nuestra fundadora (Nazaria I.), bajar a la calle es llegar al hombre y acercarlo a Dios. Bajar a la calle es pisar tierra, aterrizar, tocar la realidad. Por eso nos lanzamos a anunciar sencilla pero comprometidamente por las calles del mundo, que Jesús acompaña nuestra historia y que Dios nuestro Padre bueno está siempre esperándonos con los brazos abiertos.

- Quien la conozca sabrá que el lema de bajar a la calle se hace realidad en la hermana Clara y en todas las de su congregación…

Bueno, bueno… Lo intentamos; ésa ha sido mi intención durante toda la vida; también en los 12 años que llevo en Albacete.

-¿Dónde has concretado tu bajar a la calle durante estos últimos años?

Colaboramos en la pastoral en las parroquias de Argamasón, Santa Ana y Aguas Nuevas. Llevamos grupos de catequesis de todas las edades y todo lo que se requiere de nosotras en la pastoral: liturgia, preparación de los tiempos fuertes del año, etc. También he dado clase en Chinchilla durante siete años. Guardo un cariñoso recuerdo de mi paso por Chinchilla tanto de los chavales como de las madres y de los profesores; desde aquí mi saludo a todos.

- Además de estas tareas se les encomendó el Secretariado de Misiones. Un trabajo oculto, callado, continuo, que exige muchas horas y que con gran generosidad están realizando…

Sí, y además con mucha ilusión, dando todo lo que podemos con José Joaquín Tárraga, que es el Delegado Diocesano y ha puesto toda su confianza en nosotras. Estamos dos hermanas de la congregación: Pilar y yo. Además contamos con la colaboración de algunos laicos como son Miguel, Herminio, Paco, etc., que están disponibles para ayudarnos en todo el papeleo y transporte. Sin este voluntariado sería imposible llevar tanta tarea. No quiero dejar este momento de despedida sin mi reconocimiento hacia ellos también.

- Estás muy metida en él corazón de toda esa gente de los pueblos en los que has desempeñado tu tarea… ¡Cuánto sentirán esos pueblos tu marcha…!

Creo que sí. Pero yo lo voy a sentir más que ellos. Los voy a tener siempre presentes en mi corazón porque me he sentido en todos los momentos muy querida, muy apoyada y los voy a echar mucho de menos. Tengo que añadir que trabajar con el párroco de estos pueblos, Julián García Velasco, es una bendición. Todo ha sido positivo. Gracias a todos.

- Ya no eres una chiquilla. Y ahora, en estos momentos de tu vida, la Congregación te pide que dejes esta tierra y que marches a misiones, a Guinea… y como la Virgen María dices: “Hágase en mí según tu palabra”.

Sí, así es. No soy ninguna chiquilla: tengo 69 años. Voy con un poco de miedo pero con todo mi corazón. Iré con otra hermana que lleva allí mucho tiempo. Volaremos el día 11 de septiembre por la noche.

Allí seguiremos con el lema bajar a la calle.

Nuestra tarea va a ser muy variada: tenemos una casa de acogida con comedor abierto a toda la gente. Además de comer se pueden duchar, arreglar… Esto se consiguió gracias a la gente de Peñas de San Pedro, Alcadozo, Argamasón, Santa Ana, con un proyecto que solicitaron las hermanas de allí.

Además de esas tareas colaboraremos en la misión en todo lo que se nos pide en el campo pastoral y social: impartiremos clases a niños y jóvenes, participaremos en la Escuela de Formación de Catequistas, celebraciones de la Palabra de Dios, etc. Nos tocará hacer de todo.

- ¿Qué te llevas de Albacete?

Me llevo el cariño de toda la gente que he conocido. Me llevo el cariño de todo el pueblo de Albacete. Me acompaña el cariño de la diócesis. Me he sentido en la diócesis como en mi casa. Gracias a Dios he conocido a casi todos los curas por el trabajo de la Delegación de Misiones. Me llevo la confianza del Obispado tanto de D. Francisco Cases (el obispo anterior) que puso toda la confianza en nosotras como del Obispo actual D. Ciriaco, lo mismo que del Vicario General, Luis Marín, etc. Esta Diócesis ha confiado plenamente en nuestra congregación y esto es una satisfacción.

- Aterrizarás en Bata el día 12 de madrugada… ¿Qué esperas?

Espero que el Espíritu Santo me ilumine, que el Señor me dé fuerzas porque no es lo mismo marchar a los 69 años que cuando fui de misionera a Méjico a los 23 años donde estuve 18 años. Después de Méjico estuve en Camerún otros 4 años… Pero ahora es distinto. Pero espero dar lo que más pueda y el Señor quiera de mí.

- Te acompañamos desde aquí.

Eso espero, que os acordéis y recéis mucho por mí y por toda la gente que Dios pone a nuestro cargo; respaldarnos desde aquí. Gracias a todos. Me voy encantada de Albacete y llena de cariño.

- Gracias a ti por tu testimonio, por tu vida y por tu entrega

 

XXVII Jornadas Diocesanas de Reflexión Misionera en Madrid

OMPRESS-MADRID (5-09-08) El sábado 27 de septiembre las Delegaciones de Misiones de la zona centro organizan las XXVII Jornadas Diocesanas de Reflexión Misionera que tendrán lugar en el Consejo Diocesano de Misiones de Madrid. En esta ocasión estas jornadas girarán en torno al tema “La palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia”.

La primera ponencia, “San Pablo, el misionero”, estará a cargo de Julio Alonso Ampuero, Delegado de Misiones de Toledo. A continuación se presentará la Campaña del Domund 2008, este año dedicada a San Pablo con el lema “Como Pablo, misionero por vocación”, y el vídeo de dicha jornada: “El obispo de los caminos”.

Por la tarde, habrá testimonios misioneros, intercambio de experiencias y se clausurá esta jornada con la celebración de la Eucaristía.

Están invitados a participar tanto sacerdotes como religiosos, religiosas, catequistas, profesores y animadores y todos aquellos interesados en el mundo misionero.

Para inscripciones y más información: Telf/ 91. 531 34 87; e-mail: madrid@omp.es

 

678 personas participan en el Congreso Misionero Nacional en Fátima

OMPRESS-PORTUGAL (5-09-08) Se está celebrando en Fátima, desde el pasado día 3 y hasta el domingo día 7, el Congreso Misionero Nacional que ha reunido a 678 personas. La mayoría, unas 660 personas representan a todas las diócesis portuguesas. Participan también 18 representantes de otras diócesis extranjeras: Angola, con 3 personas, Guinea-Bissau con dos, Mozambique con cinco, una de Santo Tomé y Príncipe y otra persona de Madagascar. De Brasil ha llegado también un representante así como otros dos de Timor Este. También Italia y España han enviado a un representate. España lo ha hecho con la presencia de don Anastasio Gil, subdirector de las Obras Misionales Pontificias.

En dicho congreso se ha hablado de la conveniencia de que cada diócesis debe tener un centro misionero y que evangelizar es tarea de todos, obispos, padres y laicos, así lo manifestó en su mensaje el obispo auxiliar de Braga. Defendió la necesidad de la creación de estos centros misioneros porque “tanto las diócesis como las parroquias son centros de evangelización”. Deben recorrer los institutos misioneros y delegar esta primera tarea de anuncio y evangelización a nivel de parroquia y de diócesis. El presidente de la Conferencia Episcopal de Misiones defendió la idea de que Europa es territorio de misión y de primer anuncio. Se hizo hincapié en que cada laico, cada cristiano, está llamado a dar testimonio de su día a día en campos como la política, la educación y la familia.

Utilizando varios documentos del Magisterio de la Iglesia y en particular notas pastorales de la Comisión Episcopal Italiana, el obispo definió el camino de la Iglesia portuguesa a partir de este congreso misionero nacional: “Todo camino pastoral debe tender a la santidad”, apuntó. En este propósito de santidad está  el que cada uno esta llamado a “salir de si mismo, de nuestros hábitos, de nuestro estilo de vida, de nuestro mundo para ir al encuentro del otro, por amor”


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