Asia, una interpelación misionera

Por Aída Rodrigues,
Directora General de las Religiosas de Cristo Jesús

59ª Semana de Misionología
Burgos, Julio 2006

 

  1.  Introducción
  2. ¿Qué es la Misión en la Iglesia hoy? -- Mi reflexión
  3. La Misión de la Iglesia como Testimonio de nuestros tiempos
  4. Las Misioneras de Cristo Jesús
  5. Como empezó nuestra pequeña historia
  6. Mi Vocación y Consagración
  7. ¿Hay futuro para las congregaciones religiosas hoy? 
    Mi reflexión
  8. San Francisco  Javier en nuestros tiempos
  9. Conclusión
 

 Buenas tardes, estamos aquí reunidos en Burgos para inaugurar la 59 semana de misionología. Primero quiero dar gracias a los que la han organizado y han hecho la preparación de este encuentro; y que me han invitado a participar en el mismo.

Es la primera vez que participo en tal encuentro y estoy contenta de poder compartir mi experiencia como misionera Asiática.

¿Qué es la misión de la Iglesia hoy? Tantas veces y tanta gente ha estudiado y reflexionado sobre esta pregunta. Cada vez tratando de actualizar el conocimiento y el significado de la Misión de la Iglesia hoy.

Hay dos pasajes de la Biblia que muchas veces han presentado como la norma conclusiva de Jesús resucitado a sus discípulos sobre lo que tienen que hacer en el futuro. Uno de estos pasajes está al final del evangelio de Mateo como un mandato de Cristo resucitado a sus seguidores de ir y hacer discípulos a todas las naciones “… id, pues; enseñad a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y el Hijo y del Espíritu Santo….” (Mt: 28,16-20) y el otro es una norma del mismo Cristo resucitado a sus discípulos a ser sus testigos por todo el mundo  “…y seréis  mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta los extremos de la tierra”(Hechos; 1:8).

El énfasis en el primer pasaje es sobre lo que esperan los discípulos conseguir en su relación con los demás, hacerles discípulos de Jesucristo. El enfoque de esto llevaba a una conquista espiritual del mundo a través de la cual el Cristianismo iba a extenderse. Hay una creencia de que el Cristianismo es imprescindible para la salvación de todo el pueblo y para ser salvados hay que ser miembros de la Iglesia.

El énfasis en el segundo pasaje es sobre lo que los discípulos mismos tienen que ser durante su misión, quiero decir, testigos auténticos de Cristo en el mundo. Aquí la obligación es sobre los misioneros mismos. La verdad acerca de estos dos pasajes ha sido que durante algunos siglos pasados la Iglesia ha dado una atención exclusiva al primero, reclutar nuevos cristianos, viendo esto como un mandato divino, mientras se daba menos atención  a una norma igualmente exigente de ser testigos auténticos de Cristo.

Parece que un estudio profundo de estos dos pasajes es importante por la tensión interna y los desafíos que las normas del Cristo resucitado constituyen para la misión de la Iglesia de hoy. Es verdad, que esto no fue un punto de discusión en el pasado, cuando tomábamos muchas cosas como sabidas. Pero los tiempos han cambiado y los asuntos son para discutir en un contexto global que presenta no solamente cuestiones económicas y culturales pero también religiosas y teológicas. Este estudio también debe verse en un contexto más amplio de otros desafíos que la Iglesia y sus teólogos y exegetas están enfrentando en el mundo contemporáneo.

El más importante desafió que enfrenta la Iglesia hoy día es el desafió de pluralismo religioso. La humanidad está consciente de su ser en un mundo pluralistico. El pluralismo involucra la aceptación del otro tal como es, con toda su unicidad. Hay muchos tipos de pluralismo, étnicos, culturales, lingüísticos y religiosos. El pluralismo religioso es el más desafiante.  Con el crecimiento del dialogo hemos experimentado que el futuro debe construirse sin ninguna dominación sino en un respeto de unos y otros. Por eso, el pluralismo religioso afecta profundamente el auto conocimiento de la Iglesia y su misión en el mundo. El Cristianismo debe entenderse en su relación con otras religiones y no en términos exclusivos o absolutos.

Junto al pluralismo religioso y relacionado con el, está el desafió del secularismo, un desafió que tiene aspectos positivos y negativos. Secularismo básicamente significa la afirmación del sentido positivo del orden temporal como algo planificado por Dios y es una enseñanza bien fundada en la Biblia. La Iglesia misma es partidaria de algunos principios básicos de secularismo y teologías de liberación de nuestros tiempos son resultados de estas tendencias nuevas. Pero también tiene aspectos que  influyen en el pensamiento religioso de los humanos... Como resultado de esto, algunos valores religiosos que fueron considerados sacrosantos, están olvidados y rehusados en nuestros tiempos sin que nadie formule ninguna pregunta sobre ellos... Mientras algunos hablan de este fenómeno como un síndrome de post Cristianismo, a otros les gustaría decir que es un signo sano porque el mundo se ha hecho mayor. Tenemos que vivir con esta situación y enfrentar sus consecuencias.

Hoy no voy a detenerme en este primer pasaje de la Biblia citado antes pero me gustaría reflexionar sobre el segundo pasaje citado sobre la Misión como Testimonio en los Hechos de los Apóstoles 1:8 que siempre ha sido un punto fuerte para las Misioneras de Cristo desde su fundación en Javier (Navarra) en 1944.

El libro de los Hechos de los Apóstales está correctamente llamado “Documento Misionero” porque hasta ahora es el único documento del Nuevo Testamento que describe el movimiento del evangelio de Jerusalem al emperio Romano... Escrito como una historia teológica, el libro combina y sintetiza miradas históricas y teológicas. Un carácter único de este libro es que el autor ha logrado  presentar su trabajo como una articulación sistemática y continua de un tema teológico muy grande introducido desde el principio del libro hasta al final. El tema es “el testimonio” como tarea principal de los discípulos de Jesús.

Lucas ha tenido un cuidado especial en dar énfasis a la unicidad de la misión como testimonio de los discípulos de Jesús; contrastando con la manera humana de pensar que era corriente entre los discípulos entonces.

Empieza con un mal entendimiento de parte de los discípulos sobre sus expectativas acerca de “un reino mesiánico” de la tierra.

Preguntan al Señor si el va a restaurar el reino de los Israelitas (Hechos 1:6). Jesús les da una respuesta completamente nueva acerca de su papel como sus discípulos. Dice: “Recibiréis el poder cuando el Espíritu Santo esté sobre vosotros y seréis mis testigos en Jerusalem, en todo Judea y Samaria y en todo el mundo (Hechos 1:8)

Aquí Jesús también hace una referencia acerca de la misión permanente de la Iglesia. En esto hace más concreto que los discípulos deben ser testigos de Cristo quien por su resurrección ha salido como encarnación del reino de Dios.

Siendo testigos de un proceso cronológico y geográfico empezado en Jerusalem y llegando hasta el fin del mundo habitado, completan la historia humana y cósmica. Con este concepto nuevo introducido en el lenguaje de la primera Iglesia el autor de los Hechos de los Apóstoles ha hecho un lazo entre el ministerio histórico de Jesús  el ministerio permanente de la Iglesia llevándola hacia su realización escatológica.

El concepto nuevo es pasar de un testimonio de hechos a un testimonio de relaciones. El testimonio de hechos que los discípulos habían experimentado en la compañía de Jesús durante su ministerio en la tierra ahora debe transformarse en un testimonio dinámico y personal que tiene que compartir con los demás. No es cuestión de lo que pueden hacer por los demás, más bien lo que ellos pueden ser para los demás. Los discípulos de Jesús resucitado deben reproducir en su vida las cualidades personales de Jesús, cuyos testigos históricos eran durante su ministerio en la tierra. Los discípulos tenían que reproducir en sus palabras y hechos el sistema de valores y la visón del mundo de Jesús, como lo experimentaron durante su ministerio terreno. Tenían que estar firmes y luchar para crear una humanidad comprometida con los valores del reino de Dios, para establecer esto Jesús sufrió y murió y luego resucito para demostrar que la meta para la que luchaba era de Dios.

Ser testigos dinámicos estaba fuera del alcance de poder de los discípulos de Jesús porque eran hombres sencillos caracterizados por su egoísmo natural, orgullo y ambición... Era natural para Jesús de Nazaret pero difícil para los discípulos porque los vemos luchando para entender el ministerio de la misión de Jesus ellos buscaban grandeza y privilegios. A pesar del poder que recibieron el día de Pentecostés o fue fácil para los discípulos y sus sucesores ser testigos de Cristo en la manera que Jesús desea que sean.

Lideres como Esteban y Pablo tenían que jugar un papel crítico y creativo para definir la naturaleza y motivo del movimiento inaugurado por Jesus de Nazareth, y a través de esto, la comunidad cristiana empezó a desarrollar su naturaleza interna como una realidad caracterizada por crisis de crecimiento. Las Iglesias de Jerusalén y Antioquia fueron centros de donde la misión de los discípulos como testigos recibió su fuerza y debilidad, aunque allí estaban los que se dejaban  ser guiados por el poder del espíritu de Cristo resucitado y de su Espíritu.

Esta misión de testimonio debe empezar desde Jerusalén, donde Jesús había concluido su ministerio terreno.

La Misión de la Iglesia como Testimonio cristiano de nuestros tiempos.

Parece que en las circunstancias cambiadas de la sociedad contemporánea hay dos áreas grandes donde la Iglesia debe concentrar el ministerio de testimonio: en el mundo socio-económico y en el fenómeno creciente de pluralismo religioso. Por un lado, la Iglesia debe involucrarse más y más en la liberación holistica de la sociedad humana en nuestro mundo globalizado. Por otro lado igualmente importante es la tarea de la Iglesia para hacer esfuerzos concretos para una armonía entre religiones, así revisando su papel a veces negativo del pasado. El testimonio debe ser no meramente de los hechos del evento de Cristo, pero también de su significado. Quiero decir que se presente a Cristo y su mensaje con el significado que les pertenece. Citando una formulación clara de este testimonio holistico: “Ser testimonios fieles tenemos que dejar delante de nosotros y delante de los que nos oyen el significado de Cristo, que esta redondo totalmente, equilibrado bien, con muchos lados pero unido,” Ser testigos de Cristo es sumar los varios aspectos de la misión en su persona, su ministerio de curar, su opción por los pobres y marginados, y también su actitud crítica hacia muchos aspectos religiosos.

Las Misioneras de Cristo Jesús “nacimos con la finalidad de prestar un servicio a la Iglesia Misionera… Manteniéndonos fieles a nuestra inspiración primera respondemos a la llamada del Espíritu para realizar el anuncio de la Buena Nueva.”(Const.MCJ) Somos un grupo pequeño de mujeres dedicado a la Evangelización. Así de breve y de simple es la definición que apunta, sin embargo, a nuestro carisma.

Para estar al servicio del Evangelio, es decir, para ser misioneras, nacimos y seguimos existiendo como grupo. El denominador común, en la inmensa variedad de actividades estilos, culturas y trabajos que forma la trama de nuestras vidas, es la entrega a la Misión.

Como empezó nuestra pequeña historia:

Cuando hay una pila de buena leña preparada, una chispa y el viento son suficientes para hacer una hoguera. Pues bien, la España de los años cuarenta preparó la leña. Había acabado la guerra civil y la juventud superaba sus traumas, restañaba sus heridas a base de dedicarse a causas nobles. Eran momentos de fuerza, empuje y comienzo. Pamplona no era una excepción y su Acción Católica contaba con militantes incansables, de plena dedicación, entregada al servicio de la Iglesia.

La chispa la puso un Misionero de Japón. Mientras esperaba el fin de la Segunda Gran Guerra para volver a su Misión, el P. Moisés Domezain s.j se dedicaba a hablar de la dimensión misionera de la Iglesia.   En un encuentro fortuito de este misionero con una joven de Acción Católica – Mª Camino Sanz Orrio surge la exclamación espontánea.“¡Cuanto más adelantaría la Iglesia en misiones si hubiese quien hiciera allí lo que las de Acción católica hacéis aquí ¡” esta fue las chispa.

Y el viento soplaba, el Espíritu no estaba dormido... El prendió la llama en las tres primeras: Mª Camino Sanz Orrio, Concepción Arriaza y Mª Teresa Unzu. Cuando estas se reunieron en Javier el 14 de Marzo de 1944 en una vieja casona frente al castillo que vio nacer a San Francisco Javier, el santo patrón de las Misiones cuyo V centenario de su nacimiento celebramos este año- solo tenia una idea general de lo que querían. Deseaban ser una Comunidad flexible, disponible, sin hábito ni excesivas reglas, libre para dedicarse enteramente al anuncio del Evangelio y ser sus testigos, al servicio de los hermanos más lejanos. El entonces, Obispo de Pamplona Sr. Marcelino Olaechea SDB apoyaba calurosamente el proyecto.

Y en 1948 a solo cuatro anos del punto de partida, sale la primera expedición hacia la India. Primero las Misioneras llegaron a Tura en Garo Hills, Meghalaya y a Kohima en Nagaland. Y enseguida a Japón Y más adelante Venezuela, Zaire (Congo), Chile, Bolivia, Filipinas, Santo Domingo, Camerún, Chad, y finalmente China.

Lo que hoy somos en la Iglesia. La intuición primera se ha ido decantando, concretando. Nuestra identidad ha sido reconocida por la Iglesia al aprobarnos como Instituto Misionero religioso. Alrededor de este doble eje Misión y Seguimiento se articulan todo lo que somos.

MISIÓN Por la dimensión misionera del carisma “Sentimos la urgencia de anunciar y hacer presente el reino entre:

  • Los grupos humanos que no conocen a Cristo

  • Las Iglesias locales que no han logrado todavía las condiciones para asumir su propia evangelización

  • Las situaciones que exigen nuevamente una actividad misionera.

  • Atentas al momento histórico y las necesidades del mundo que nos rodea dando preferencia a los pobres y a los que tienen menos posibilidades de conocer y vivir los valores del reino,

Es decir nuestro lugar son las fronteras. Fronteras de fe, de falta de medios, de la justicia, de los pobres. Y estamos en las fronteras “prestas a abrir nuevos caminos al anuncio de Evangelio y ser sus testigos”. Es todo un reto, pero ahí están nuestras comunidades internacionales e interculturales como testimonio “del amor que nos ha convocado y queremos compartir”, y no solo entre nosotras sino en estrecha convivencia con el pueblo “caminado juntas en la búsqueda de la palabra de Dios”, “reforzando los lazos de solidaridad con los MCJ seglares, con otros grupos, en redes que buscan la defensa de la vida, y la vida en abundancia, para todos los seres humanos”. “Nosotros somos parte de la Iglesia local, comunidad arraigada en Cristo, cuyo horizonte es el Reino de Dios.”

Comunidades pequeñas, familiares, abiertas, trabajando en distintos proyectos siempre de acuerdo con las necesidades de mundo en que se encuentra y siempre dispuestas a dejar obras y actividades en manos de otras personas para ir en busca de necesidades mayores.

SEGUIMIENTO: Si, “nuestra vida esta centrada en Cristo” y vivimos “nuestra entrega personal a la Evangelización en un seguimiento radical”. Consagrándonos total y definitivamente a Dios... en castidad, pobreza y obediencia para hacer presente la forma de vida que escogió Jesús para la edificación del Reino.

Es un Carisma que nos ofrece como un camino viable porque es un don “Gracias al Espíritu, contemplamos la vida todo impregnada de su PRESENCIA SALVADORA y por fuerza del mismo Espíritu, convergen en nosotras celebración y envió, interiorización y compromiso, contemplación y acción”.

Mi Vocación y Consagración

Dios tenía sus planes para mí desde que nací en una familia muy humilde de Goa, India. Mi familia tenía mucha devoción a San Francisco Javier. Me imagino que todos saben que sus restos mortales están en Goa. Siempre rezábamos al Santo especialmente mi madre que en su juventud había hecho peregrinaciones durante la Novena de la fiesta del Santo. Hasta cuando era pequeña, yo creía que San Francisco era de Goa. Estoy segura que el también tenía un plan para mi. Siempre veo que la llamada de Dios a cada una tiene una parte llena de misterio. Por eso, ¿como entro yo en una Congregación exclusivamente misionera? lo debo a mi madre y la devoción a este santo. Allí Jesús me llamó y llegué la primera vez a Pune en la India en Junio del 1970, donde empecé la Formación inicial. De allí me destinaron a Nordeste de la India donde las Misioneras de Cristo Jesús trabajan en Meghalaya, Assam y Arunachal Pradesh. Este fue mi primer destino a la Misión; aunque era dentro del mismo país, India; fue muy diferente en muchas maneras. El Nordeste de la India es una de las áreas más interesante en Asia. Tiene sus lazos culturales con dos civilizaciones gigantes que florecieron de Norte a Sur y es frontera con la región súper dinámica de sudeste de Asia. Es una región que representa algunos de las grandes razas de la familia humana (Dravido-Arya de Sur Asia, razas Mongolicos de Asia Este y las comunidades Australasianas de Sur Asia) que se encuentran y se mezclan. Hay diferentes danzas, tradiciones, lenguas, climas, creencias y comportamientos sociales. Hay un choque frontal entre culturas.

Por eso para mi fue un mundo nuevo pero la acogida de la gente tan acogedora y cercana me hizo sentir muy en casa en poco tiempo. Quiero decir que cuando hice mis primeros votos mi destino a este parte de la India de nuevo fue un don de Dios y un regalo del Instituto. He trabajado en las misiones con todo mí ser y entrega y es allí donde mi vocación misionera ha tenido sus raíces y confirmación. En las varias actividades de la misión  he crecido con la gente de los pueblos, los alumnos de las escuelas e internados, las jóvenes en formación y con tantas Hermanas Misioneras que han dedicado y están dedicando su vida en nuestra Misión allí. Siempre decía a las Hermanas que entré como una niña con los ojos abiertos y los oídos atentos y en este caminar juntas he aprendido mucho de ellas y de la gente. Las Hermanas han puesto su confianza en mí lo que me ha ayudado a ser lo que soy hoy en el Instituto, en la Iglesia y en la Sociedad. Mi lema ha sido “Amar Y servir” y esto es lo que voy haciendo cada día en la viña del Señor.

Además de estos tres estados, en la India trabajamos en Maharahstra, Gujerat y Bihar/Jharkhand.

¿Hay futuro para las congregaciones religiosas hoy?

 La situación actual del mundo es para nosotros un desafío y debemos responder a este desafío. Si decidimos y aceptamos quedarnos fuera de la realidad de nuestro tiempo, optamos por la muerte. Este desafío interpela hoy a muchas congregaciones religiosas.

Para mí, debemos escuchar las llamadas del hombre y de la mujer contemporáneos, las llamadas de este momento en que vivimos. Y ante todo debemos optar por ser testimonios de la vida que vivimos: estamos en este mundo; que tiene muchos aspectos positivos, pero que esta lejos de Dios. Y en este mundo en que vivimos debemos ser signos del reino. Aquí vemos la función de los votos religiosos: lanzar al mundo un desafío, desafiar los valores del mundo. Por nuestro estilo de vida, nuestra pobreza personal, cuestionamos la obsesión por las riquezas y por la comodidad, Por nuestra obediencia, cuestionamos la idea de una autonomía absoluta, la actitud de una libertad sin límites que es hoy el estilo de muchos; por nuestra castidad cuestionamos la obsesión por la sexualidad, las seudo-relaciones en las que viven muchas personas.

Elegimos vaciarnos, decir con nuestro estilo de vida que Dios es nuestro único tesoro, que Dios es amor, que Dios es entrega y sale de sí, que Dios es libertad. Siendo testigos por nuestra vida religiosa, nos convertimos en testigos de Reino. Hacemos que el Reino se encarne en este mundo, somos testigos del Absoluto. Porque el Absoluto nos da la libertad de Dios y las riquezas del reino.

Para añadir, la vida religiosa necesita hoy estar “mezclada con la gente, tejida con otros diferentes religiones y entrecruzada con otras congregaciones”. En este sentido, indicaré también que la reciprocidad del encuentro entre culturas, razas y religiones “solo es posible a través de una vida religiosa que se gesta desde lo hondo y que se va tejiendo en la circularidad de encuentro con otros “.

Y así somos testigos de Dios – que es el antídoto, el único remedio contra las fuerzas de la muerte. El testimonio que debemos dar en este mundo donde la muerte está presente. Si vivimos nuestra vida religiosa, la palabra del evangelio,  la Iglesia tendrá peso, será encarnada, y tendrá sentido y belleza para la gente de hoy.

San Francisco Javier en un tiempo muy similar al nuestro por los grandes cambios y las necesidades de reforma en la Iglesia y en la Vida Religiosa, comprendió que el camino podía ser solamente uno: volver al EVANGELIO. En la vida de Francisco no faltó el servicio, la evangelización, el acompañamiento, renunciando a todo privilegio, con una opción clara: la urgencia de anunciar la Buena Nueva”, su entusiasmo, convicción, su camino de conversión; lo llevó a darse más y más con fuego y pasión por Cristo Jesús. Supo ver el rostro de Dios en los más necesitados, pero sobre todo fue abriendo caminos al Evangelio.

Entre los rasgos humanos y espirituales más sobresalientes del Santo, está la confianza absoluta en Dios, en la determinación firme a querer servir y esto le hace relativizar y superar miedos, trabajos, peligros, incertidumbre.

Los problemas y los retos eran demasiado grandes, y era imposible encontrar una respuesta en una simple reforma o renovación de Vida Religiosa. Solamente podía tener el poder del Evangelio y Francisco, como sabemos, apostó todo por el Evangelio.

Francisco Javier es una invitación a no quedarnos tranquilos y a tomar conciencia de la urgencia de la misión en nuestra sociedad. Como personas que queremos seguir profundizando en el camino cristiano nos ayudará el ACOMPAÑAR y DEJARNOS ACOMPAÑAR por los que sufren, en el compromiso firme de luchar por un sistema más humano, en la solidaridad y la apertura al Otro que nos sale al Encuentro.

Por fin, quiero decir que Francisco Javier vive en Goa, no meramente como memoria, o como una reliquia que atrae turistas. La semilla de su fe, su testimonio personal ha brotado y esta creciendo. Su santidad no era en sus trabajos y milagros pero en el fuego del Espíritu plantado a través de él en los corazones de los fieles. Su tarea no era un fenómeno de un tiempo que cambio el curso de la historia. Lo suyo es una presencia, tal vez, una presencia determinada..., una influencia como semilla que hacer crecer la Iglesia.

Me gustaría terminar con unas palabras de Mahatma Gandhi a quien en la India se llaman padre de la Nación” No quiero mi casa emparedada ni mis ventanas bloqueadas. Yo quiero que la cultura de todos los países flote alrededor de mi morada. Pero rehusó que me sacuda en forma alguna”. Viviendo hoy en España por la responsabilidad que me ha encomendado a mí  mi Congregación, Dios me ha dado la oportunidad de conocer de cerca muchas culturas, muchos países. Así me siento cerca de toda gente de cualquier raza, cultura, religión. Viviendo y compartiendo con tanta gente diferente me ha ensanchado mi visión y mi misión.  ¡Que El Señor continúe bendiciéndome para ser más y más generosa y entregada en mí ser y hacer! Lo pido también para cada uno que está aquí.     Gracias.

Referencias:

  •  Vidyajyothi (Revista de reflexión teológica) Agosto y Noviembre 2005.

  •  USIG Nº 125 (Alocución –Arzobispo Franc Rodé)

  •  “The United Character of the New Testament Witness of the Christ Event por N. Alexander

  •  Constituciones MCJ

  • Historia MCJ